lunes, 2 de julio de 2007

Un consejo

Hola ciberespacio: Hoy ha sido un día particularmente intenso para mí. He pasado de momentos de incertidumbre galopante, otros de felicidad, desánimo, alegría... un día de esos que te dejan agotado de tanta emoción a la que no estás acostumbrado, o a la que te obligas a no acostumbrarte. Aunque no sea mi política habitual, me voy a permitir daros un consejo, una pequeña actividad que puede arreglaros la vida en alguna ocasión. Muchas veces tenemos en casa grandes pozos de sabiduría encerrados en una caja de incomprensión, de ésas que acaban volviéndose invisibles, aunque nosotros sepamos que siguen ahí. Me estoy refiriendo a las personas mayores, aquellas personas que lo han vivido todo, y precisamente por ello entienden que nosotros queramos vivirlo todo sin ellas, aunque les duela en lo más hondo. Un ejercicio: coged a vuestras abuel@s y lleváoslas a tomar algo. A donde ell@s quieran, y dejad que paguen, aunque sólo sea para que recordéis lo mucho que las seguís debiendo. Y donde quiera que estéis, escuchad. Escuchad todo lo que os digan como os gustaría que os escucharan a vosotros. No es un ejercicio difícil, aunque sea bastante complicado ejercerlo todos los días. A mí me ha funcionado, espero que a vosotros también. Año Machado 1937-2007: 70 años desde la muerte en Coillure de uno de los poetas que consiguen marcar generaciones una tras otra. 70 años desde que un hombre que traía el corazón roto por la desgracia de su esposa muriera de pena por su propio país. Mi homenaje se va a traducir en unos versos suyos, que en el momento en el que los leí me parecieron dirigidos especialmente a mí. Ahí van:
"...el niño que en la noche de una fiesta se pierde entre el gentío y el aire polvoriento y las candelas chispeantes, atónito, y asombra su corazón de música y de pena. Así voy yo, borracho y melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños, siempre buscando a Dios entre la niebla..."
Hasta la vista. P.D.: tengo que dar un agradecimiento especial a una princesa. Gracias por descubrir en Shrek a tu príncipe encantado. Gracias por entender que los otros tenemos capas. Gracias, aunque al ogro no le guste demasiado acompañarte a buscar el zapatito de cristal en las rebajas.

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