martes, 28 de agosto de 2007

Meravigliosa creatura...


Las ciudades milenarias es lo que tienen: que maravillan. Es muy curioso la cantidad de fuerza que pueden llegar a irradiar un par de piedras mal puestas que en algún momento debieron de formar la antigua urbe romana, el centro del mundo civilizado. Creo que era Stendhal el que decía que cuando cayera Roma, caería el mundo...

Y lo más curioso es que durante varios cientos de años, toda la zona del monte Palatino (la zona de los antiguos foros romanos) fue utilizada para... ¡el pastoreo de ovejas!. Increíble paradoja del progreso humano, jeje. Aunque igual de paradójico puede ser que la mayoría de iglesias romanas tengan su tiendecita de recuerdos incorporada, o que el ruido de la Basílica de San Pedro del Vaticano parezca el de un mercado... incoherencias del homo turisticus, aquél cuya máxima aspiración es hacerle fotos a todo aquello que se encuentra (fotos en cantidades industriales: milagros de la fotografía digital), inclusive a un grupo de personas que están en una capilla celebrando misa (¡Dios mío, que costumbre local tan pintoresca!).

Pese a todo, la vida del turista es muy dura. Y lo es más cuando te das cuenta de que los pasos de cebra de la Ciudad Eterna están borrados en su mayoría, y que tampoco pasaría nada si estuvieran escritos, puesto que los conductores se los saltan ("a la torera", diríamos aquí). Aún así, hay que atreverse. No se puede dejar escapar una ciudad como esta.

Termino hoy con una cita de Paco Umbral:

"En el libro no hay nada. Todo lo pongo yo.
Leer es crear. Lo activo, lo creativo, es leer, no escribir"

Y de paso me aplico el cuento. Quien quiera aprender, que aprenda.

Hasta la vista ciberespacio.

lunes, 20 de agosto de 2007

Sequedad de mollera veraniega


Buff, ¿qué queréis? El verano acaba pudiendo con todo, se apodera de tu cabeza hasta dejarte como una pequeña réplica de Homer ("umm, cerveza, arrrgghh"). Pero este verano tiene los días contados, y parece que no le ha salido mucho jugo, al menos no tanto en desplazamientos como el verano pasado. Supongo que no todos los veranos pueden ser de trotamundos.

A veces me gustaría hibernar durante un año entero para tomar conciencia de la rapidez con la que se me escapa el tiempo. Admiro a las personas hiperactivas y autosuficientes (aquellos que son capaces de hacerlo todo, y hacerlo bien, y hacer muchas cosas a la vez; seguro que todos conocéis algún ejemplo), pero, por otra parte, supongo que, intentando sacar tiempo para todo, puede que se olviden de disfrutar con aquello que hacen.



"Ey, no hay mucho que hacer,
aparte de estar despiertos en la cama.
Ey, no hay mucho que hacer,
ya pueden caer las torres de Manhattan."



Con todos los jaleos en Navarra, acabo de descubrir una de las prácticas políticas más curiosas y vomitivas: la compra-venta de diputados. Lo que más me sorprende es no habérmelo figurado antes.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico
falso y aplicar después un remedio equivocado."

(Groucho Marx)

Gracias Groucho, habrá que acostumbrarse. Mientras tanto, póngame 5 diputados, que yo también quiero montarme un grupo político propio en el Congreso. Y una cañita, gracias. Tengo que calmar a mi Homer interior
Hasta la vista, ciberespacio.