jueves, 20 de septiembre de 2007

La Era de la InComunicación

En siglos como el XXI encontramos que, pese a los miles de aparatos tecnológicos y maneras meta-audio-visuales-que-te-cagas que tenemos para comunicarnos, seguimos sin entendernos. (Ahora todo el mundo pensará que el siguiente paso es un enternecedor alegato contra la tecnología, que ha tribalizado las relaciones humanas, y blabla blabla... Y pensaréis que soy un hipócrita, porque, si soy un gran odiador u "odiante" de la tecnología ¿por qué narices escribo un blog?) Pero no, hoy la cosa no va por ahí. Hoy he tenido la extraña sensación de no entenderme, pero no por un problema tecnológico, sino por una situación en la vida. No sé muy bien como explicarlo, pero ¿alguna vez habéis tenido la sensación de hablar en un idioma distinto con otra persona? Es una sensación angustiosa, en la cual tú te esfuerzas por hablar con esa persona, pero ella no hace ningún esfuerzo en entenderte. Es la Era de la InComunicación. En el momento en que más disposición tenemos para expresar algo importante para nosotros, tropezamos con una vaguería total por parte del interlocutor, que ha decidido (inconscientemente, espero) que no va a entendernos de ninguna manera, y la conversación acabará llegando a sacarnos de nuestras casillas. Al menos, así me ocurre a mí. Quizás es esa una de las razones por las cuales escribo al aire (o a las estrellas recién colocadas en la página, espero que os gusten). Y, de vez en cuando, el aire devuelve algo. Y entonces es cuando descubres que hay gente que también escucha, y que el milagro no está en poder hablar, sino en ser receptivo, en provocar Comunicación (no InComunicación). La frase de hoy (recuperando costumbres) es de Gutemberg:

"La imprenta es un ejército de ventiséis soldados de plomo, con el que se puede conquistar el mundo."

En ejércitos como éste yo sí que me alisto. Hasta la vista ciberespacio.

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