lunes, 24 de diciembre de 2007

Y en la noche del 24...


Y en la noche surgirá una gran luz...


Supongo que no soy el primero ni el último que use esta frase durante el día de hoy, y supongo que es precisamente por lo exacta que es al describir la noche del 24 de Diciembre. En la oscuridad de uno de los meses más fríos, recién entrado el invierno, surge la gran luz que desde 2000 años nos recuerda que podemos hacer un mundo mejor, incluso desde un pequeño establo.


Me decía un amigo en un correo electrónico que aquellos que solamente asocian Navidad con consumismo son unos HIPÓCRITAS (así, con mayúsculas), y creo que tiene mucha razón. No creo que sea un tema de creencia (aunque está claro que es lo que celebramos) sino de actitud. Será Navidad si tú y yo queremos que lo sea. Si no, da igual que hayas hecho un gran nacimiento o hayas puesto un árbol enorme (lo siento, pero me gusta esa costumbre yanqui, aunque no sienta mucho aprecio por Papá Noel).


Os dejo puesta mi felicitación de este año, que no es ni más ni menos que el nacimiento que este año ha puesto mi hermano pequeño (un plano detalle, porque él ha puesto río con agua corriente y todo), pasado, eso sí, por el Photoshop (marca de la casa).


Muchas felicidades. Mucha esperanza.


Hasta la vista, ciberespacio.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Felicitaciones navideñas


¡Feliz Navidad a todos! Y es que ahora sí creo que pueda decirlo, aunque los amiguetes de Carrefour y el Corte Inglés nos lo lleven contando desde Noviembre, que el turrón ya se les está caducando en los estantes (por cierto, todavía no he comido nada de turrón ni polvorones, ¿qué está pasando?).

Una de las cosas más bonitas de la Navidad son las felicitaciones, los christmas, como nos hemos acostumbrado a llamarlos (aunque yo todavía tenga que pensarlo dos veces a la hora de escribir el anglicismo. Pérfida Albión...). Además, se han convertido en la única manera de recibir una carta manuscrita en la actualidad (aunque sea un fiel defensor del correo electrónico y del bloggismo, siempre queda un huequito para la nostalgia, sniff), lo cual también está muy bien.

Pero ojo, que recibirlas es muy bonito; pero la "cara B" del asunto llega a la hora de mandarlas... ¿cuándo se empieza a mandar una felicitación? pues, generalmente cuando se reciben. La duda llega entonces, ¿quién es el que empieza la cadena?. Deben ser los dires de Carrefour y el Corte Inglés, que, ya que ponen el turrón en los expositores, se dedican a mandar las primeras felicitaciones. En cualquier caso, si alguien se dedica a iniciar estas cadenas, cuenta con toda mi admiración y le pido que me cuente el secreto.

Pues si es complicado mandar una felicitación, el triple salto mortal llega cuando lo que se pretende enviar es una felicitación familiar, o aquella felicitación que intentas que toda la familia firme, lo cual es imposible, al menos en el plazo de 15 días, por lo que si pretendes enviarlas a tiempo y no lo pensaste ya... es mejor que desistas y esperes a la Navidad que viene.

Si he desanimado a alguien con esta pequeña reflexión, de veras que lo siento, y le pido que todavía no pierda la esperanza. La Navidad merece ese pequeño esfuerzo, ¿no creéis?




Y si todo lo demás falla... siempre puedes enviar la felicitación por correo electrónico, ¿no?.

Hasta la vista, ciberespacio.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Apoyos


Hola a todos.

Me gustaría presentarme: soy un bastón. Teóricamente me definen como: "Vara, por lo común con puño y contera y más o menos pulimento, que sirve para apoyarse al andar". Y es que esa es mi función, apoyar al que camina con dificultad, facilitar su paso y permitirle avanzar en aquello que sus piernas no le permiten.

En cuanto a la forma, soy un poco especial, de madera oscura y con la empuñadura en forma de cabeza de conejo tallado. Algunos me agarran con fuerza, otros me acarician las orejas. Mucha gente se sorprende de que un conejo pueda estar tallado en un bastón.

He vivido en la casa de una familia los últimos 6 años. Un hombre me compró para su esposa, que estaba muy enferma. Ella se apoyaba en mí y caminaba conmigo, y pese a que le costaba mucho, andábamos hasta el colegio donde estudiaban sus hijos. Ella los recogía y volvía con ellos, rogándoles que aflojaran el paso que sus piernas podían cubrir con ligera rapidez. Aquella mujer tenía una curiosa habilidad: era capaz de escuchar tres conversaciones a la vez, responder a todas, estar atenta de que había que comprar pan en la panadería, saludar a los numerosos conocidos que se cruzaban por la calle... algo extraordinario. La gente la reconocía por la sonrisa que disfrazaba el sufrimiento del que unos pocos éramos conscientes.

Viajé con aquella mujer durante al menos un año o dos: cada vez menos veces el colegio, cada vez más cortos los trayectos... Cada vez el camino se reducía más, y los ánimos eran menores, aunque no el amor que se respiraba en el tacto de su mano. La última vez que salimos fuera fue un día de Navidad, al teatro.


Un día la señora murió. Se fue a dormir una noche y no volvió a despertar. Y Yo terminé entre los paraguas y las sombrillas, orgulloso del servicio prestado, a la vez que triste por la muerte de aquella buena señora.

Y pasaron los años.


Hace poco, alguien me volvió a sacar de mi letargo, y cuál fue mi sorpresa cuando encontré que ahora quien precisaba de mis servicios era la madre de aquella señora. Una mujer fuerte, curtida por los años y las emociones, que ahora requería mi ayuda. Y volví a encontrar a los hijos de aquella señora, los nietos de esta otra mujer, que ponían en ésta el mismo cariño que pusieran en aquella.

Y encontré que no era un sólo bastón, sino que era uno de muchos, de aquellos que ayudaban a esta mujer y a muchas otras personas... y que a veces la vida te quita tu función, para pedirte que la hagas efectiva con otra persona... que seas instrumento de Dios donde sea y en las condiciones que sean, sabiendo que el producto de tu esfuerzo, tú éxito o tu fracaso no te pertenecen a tí.

Comprendí entonces... y me sentí feliz, realizado en mi función, pleno en el servicio prestado y en los que el futuro me depare.

Y desde entonces, cada vez que me agarran con fuerza es como si me acariciaran las orejas...

Un abrazo para todos.






P.D.: Yo también quiero ser bastón, ¿y vosotros?

Hasta la vista, ciberespacio.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Batallitas en flashback

Pues sí, lo habéis conseguido, yonkis de las series de la UC3M, me he convertido en uno más de los frikis que se pone a ver series americanas por la web, lo reconozco... Y he descubierto cosas interesantes, de manera que me voy a permitir el lujo de ofreceros una modesta recomendación:



"How I met your mother" o lo que es lo mismo, "Cómo conocí a vuestra madre", una serie que para algunos es la inminente sucesora de Friends por su humor, es además una serie muy interesante en cuanto al planteamiento. Cada capítulo se inicia con un padre (al que no vemos) que cuenta a sus hijos la historieta de "cómo conoció a su madre", haciendo un flashback que le lleva a su juventud, donde realmente se desarolla la historia. Aunque de entrada parezca una trama muy simple, os aseguro que consigue mantener la atención durante los cerca de 30 minutos que dura cada capítulo, y van ya por la segunda temporada...

Que la disfrutéis!!!

Hasta la vista ciberespacio

P.D.: Tranki, Álvaro, que no planeo hacerte la competencia...

domingo, 2 de diciembre de 2007

El viaje de Chihiro

Una de las canciones que me vuelven loco últimamente: "El viaje de Chihiro" de Iván Ferreiro.




Yo contratado por un músico en paro...
Yo convencido de que tengo razón...
últimamente me siento inteligente...
últimamente no tengo corazón...
Como una escena del viaje de Chihiro...
con el "sin cara" dentro de un vagón...
guarda tu nombre ahora...
no dejes que te quiten nada
.
Yo recorriendo mis sitios con la escoba...
yo reprimiendo las ganas de llorar...
si inteligente consiste en dependiente...
si deprimente significa normal.
Yo regalaba mis fines de semana.
Yo me gastaba todo en sonreir.
Y aunque miraba mucho,
nunca llegué a entender las cosas...

Yo resbalando por un acantilado,
yo vomitando en la puerta de un hotel.
Yo abandonando la crema en un abrazo,
yo respirando el día cada vez...
que me tropiezo con algo inesperado,
que me mareo sin saber que hacer.
Tú lo dijiste un día,
te quiero pero no sé bien porqué.
Yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
yo respirando...
Como una escena del viaje de Chihiro,
con el "sin cara" dentro del vagón.
Tú lo dijiste un día...
te quiero pero no sé bien porqué.



Iván Ferreiro
Me identifico plenamente con este canción. Puede que sea de las pocas personas que recorra los sitios con la escoba, pero estoy seguro que no soy el único que reprime las ganas de llorar. La vida te lleva por caminos raros, que decía otro cantautor ilustre, y a veces no entiendes por qué parece que se está cebando contigo. Y sé que a tí últimamente la vida no te está enseñando su cara más amable.

Otras veces te das cuenta de que tu vida es como esta canción, una retahila de frases en las que abunda el pronombre "yo", haciendo esto y lo otro... pero miras mucho, y no llegas a entender las cosas (ni siquiera en el ambiente parroquial, que en ocasiones no es el más cristiano de los ambientes...)
Pero puede pasar que, como Chihiro, encuentres a alguien que te guíe en medio de este mundo extraño, y que te diga los momentos en los que hay que aguantar la respiración.
Hasta la vista, ciberespacio.
P.D.: Aprovecho la presente para recomendaros la peli homónima, "El viaje de Chihiro". Tenéis que verla.