jueves, 21 de febrero de 2008

Por la libertad de expresión: Alí Lmrabet




El periodismo, entre otras muchas definiciones, ha sido definido como "la palabra dicha con libertad". Y de esa palabra son muchas veces y en muchos lugares privados las personas de países como Marruecos, de donde procede Ali Lmrabet, periodista marroquí y defensor de los derechos humanos y de la libertad de expresión. Ayer tarde, en el marco del ciclo "En la agenda de los medios", unos cuantos estudiantes de la UC3M tuvimos la oportunidad de escucharle y de compartir una hora y media aprendiendo de su experiencia.


Ante un auditorio menos lleno de lo que cabía esperar, Ali Lmrabet dibujó una amplia descripción de un país que se declara "en transición democrática", pero que a la vez es gobernado por un rey para quien los ciudadanos se reducen al papel de "súbditos". Comenzó clarificando ciertos tópicos sobre el país, que cuenta con un sistema bicameral, partidos políticos (incluso con un Partido Comunista: "el único Partido Comunista del mundo que se declara monárquico"), y con sindicatos. Pero también explicó las contradicciones de un país cuyo principal sindicato está dirigido por la misma persona desde el año 1955 (y que se encuentra desaparecido desde hace 5 años).


Las dificultades para un periodista como Lmrabet son considerables teniendo en cuenta que la libertad de expresión en Marruecos termina con lo que él definió como "la santísima trinidad marroquí: el rey, la patria y la religión". Todos los temas pueden ser susceptibles de ser tratados, menos la figura de Mohamed VI, la integridad territorial marroquí (incluyendo el conflicto en el Sáhara Occidental, cuya denominación se prohíbe y debe ser sustituida por Sáhara Marroquí), y tampoco la religión, en la que el mismo Mohamed VI es reconocido por el texto constitucional como "Comendador de los creyentes". La experiencia carcelaria de Ali Lmrabet, conocida en España por los artículos publicados en El País, resultó muy interesante para todos los presentes; así como los vericuetos que explicó que podía sufrir cualquier periódico que quería hacer una información algo independiente de la línea oficial.


Hubo tiempo durante la intervención para tratar temas como la droga, la corrupción de los altos mandos militares, las empresas del Rey Mohamed VI, a quien comparó con "lo equivalente en España a una mezcla entre Zapatero, Juan Carlos I, monseñor Blázquez y Emilio Botín", una analogía con la que nos acercaba la figura de un Rey que "reina, gobierna, es la máxima autoridad religiosa y la primera fortuna del país al mismo tiempo".


El turno de preguntas trajo la polémica por la intervención de dos estudiantes de origen marroquí, que pusieron en duda algunas partes del testimonio del periodista, preguntando si "quien hablaba por su boca era Ali Lmrabet o Pedro J. Ramírez", pero cuyos datos fueron hábilmente rebatidos por medio de datos de Human Rights Watch o Reporteros Sin Fronteras.



A propósito de las preguntas sobre el papel de la política española, Ali Lmrabet, pese a manifestar su simpatía política por Zapatero, critico la inacción y la "realpolitik" del Gobierno español. También hizo referencia a una charla con Trinidad Jiménez, cuando era representante del PSOE para la política exterior, elogiando su comprensión pero criticando su poca presión al régimen alauita por los intereses económicos españoles en Marruecos. Por otra parte, Lmrabit reconoció el mérito del ex-presidente Aznar, que fue el único Jefe de Estado que en visita oficial que pidió abiertamente al monarca marroquí su excarcelación.




Espero que os haya interesado el "reportaje". Tendrá cortes de voz en breve.
ACTUALIZACIÓN (23-II-2008): Como lo prometido es deuda, os he dejado ya un pequeño estracto sobre la "trinidad marroquí" de la que hablaba antes. Está en la barra de la derecha, en la sección de "Podcasts", en la que intentaré ir subiendo mis pequeños pinitos con el audio. Pido disculpas por la mala calidad del sonido (la acústica del lugar no era buena, aunque he estado bastante tiempo eliminándole el ruido), iremos mejorando. Gracias!


Hasta la vista, ciberespacio.

3 comentarios:

Mª José dijo...

Vaya, que interesante, es una suerte que las universidad se haya preocupado por buscar un tema actual y en persona. Me parece tan grave error aunar todos los poderes en un estamento o persona. O unir la política a la religión.
La verdad que la labor de un periodista en un país así, un periodista que escribe la palabra en honor la verdad, (si lo pienso) lo difícil que es en ocasiones en nuestro día a día encarar las consecuencias de ser sincero, la labor de un periodista tiene que ser muy vocacional y con gran interés de dar a conocer las realidades, de sacar a la luz. Si a eso le añado un país en esta situación… me parecen personas necesarias para el desarrollo del país. Y mi pregunta, como en el caso de Couso es ¿existe una ley internacional que respalde este trabajo? Porque no en todos los países se garantiza una libertad de prensa y en algunos que supuestamente garantizan esa libertad es un maquillaje de cara a las relaciones internacionales (imagino) pero esconde liderazgos autoritarios, dictadores…

Sugus dijo...

Me ha gustao el reportaje!

Miki dijo...

Gracias por los comentarios!!

Pues, por lo que yo sé, la única ley al respecto es el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

El problema es que, aunque esto debería ser suficiente, no hay una organización a nivel mundial que pueda sancionar a un país por impedir la libertad de expresión, exceptuando a la ONU, que está hipotecada por las grandes alianzas entre países. Lo que más se acerca a este papel de denuncia de los problemas de libertad de expresión es Reporteros Sin Fronteras, y en un nivel más general, Human Rights Watch.

El problema es el de siempre, el periodismo es un arma muy importante de control social para muchos regímenes, y por ello su labor de denuncia del poder a veces es imposible de llevar a cabo.

Pero bueno, la lucha continúa...