miércoles, 30 de julio de 2008

Promesas incumplidas en la cuenta atrás para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008

A falta de menos de dos semanas para la inauguración de los Juegos Olímpicos en China, Amnistía Internacional denunció ayer en un informe que “las autoridades chinas han roto su promesa de mejorar la situación de los derechos humanos en el país y han traicionado los valores básicos de las Olimpiadas”. En marzo de 2004 (los Juegos fueron concedidos a China en 2001), las autoridades chinas enmendaron la Constitución para incluir la cláusula siguiente: “El Estado respeta y protege los derechos humanos”. Aunque los derechos humanos abarcan una amplia gama de cuestiones, Amnistía Internacional ha vigilado con especial atención la actuación del gobierno chino en cuatro áreas directamente vinculadas con los preparativos de los Juegos Olímpicos y de conformidad con los principios básicos de la Carta Olímpica. Este informe ofrece un resumen final y lleva a cabo una actualización en estas cuatro áreas fundamentales, a saber: la continuidad del uso de la pena de muerte; las formas abusivas de la detención administrativa; la detención arbitraria, el encarcelamiento, los malos tratos y el hostigamiento de defensores y defensoras de los derechos humanos, incluidos periodistas y profesionales del derecho; y la censura de Internet. De hecho, la represión contra defensores y defensoras de los derechos humanos, periodistas y profesionales del derecho se ha intensificado porque los Juegos se van a celebrar en Pekín. Las autoridades han redoblado la represión de las voces disidentes en sus esfuerzos por presentar una imagen de “estabilidad” y “armonía” ante el mundo exterior. Esto se ha traducido en la detención y el encarcelamiento de quienes desean llamar la atención sobre la otra cara de la moneda, que incluye violaciones de derechos humanos perpetradas en los preparativos para los Juegos. Dentro de las conclusiones del informe, debemos destacar:
  • Muchos defensores y defensoras de los derechos humanos permanecen recluidos en prisiones de todo el país y en arresto domiciliario; otros son sometidos a estrecha vigilancia por la policía para asegurarse de que no alteran las Olimpiadas de ninguna manera.
  • Las autoridades chinas han ampliado el uso de la detención administrativa punitiva –incluidas la “reeducación por el trabajo” y la “rehabilitación forzosa de drogodependientes”– para “limpiar” Pekín antes de que comiencen las Olimpiadas y para asegurarse de que los activistas se mantienen fuera de la vista durante los Juegos.
  • Las normas temporales para los medios de comunicación que se suponía que iban a permitir una mayor libertad de información a los medios de comunicación extranjeros no se han puesto plenamente en práctica. El Club de Corresponsales Extranjeros de China informó de 260 casos de presunta interferencia desde el 1 de enero de 2007. Las normas no se aplican a los periodistas chinos, que siguen sin poder publicar historias sobre cuestiones consideradas delicadas por el gobierno.
  • La pena de muerte sigue utilizándose para unos 68 delitos, algunos de ellos no violentos, como los de índole económica o relacionados con las drogas. Pese a las afirmaciones de que el número de ejecuciones ha disminuido desde que el Tribunal Supremo Popular reinstauró el sistema de revisión, las autoridades chinas no han hecho públicas las cifras reales.
La pregunta, quizás un poco ventajista, es ¿por qué nadie se hizo eco de esta problemática, si los Juegos Olímpicos fueron concedidos en 2001?. Y lo que es más importante, ¿necesitamos de unos Juegos Olímpicos para levantar la voz sobre lo que ocurre en un país?. Bajo esa regla de tres, ¿para cuando los Juegos para Cuba, Irán, o Corea del Norte?. Ayer hablábamos de todo esto en Catódica Actualidad, en las ondas de Radio Enlace. Fue el último programa del mes, pero esperamos volver para el curso que viene. Por mi parte, la primera colaboración, ya que estuve por los caminos que llevan a Compostela... Hasta la vista, ciberespacio.

lunes, 7 de julio de 2008

El periodista Google

Una última gracieta antes de abandonar la escritura (momentáneamente) por los ambientes camperos:

(Haced clic sobre la imagen para verla en grande y poder leer algo)
Que McLuhan nos coja confesados y no nos convirtamos en esto...

Hasta la vista, ciberespacio lleno de ciberperiodistas que aspiramos a algo más allá del ctrl+c y el ctrl+v.