martes, 30 de septiembre de 2008

Las hipotecas subprime y otras agentes económicamente alérgenos

Durante todo el año 2008, y principalmente durante los últimos meses, la actualidad económica -tan proclive a poner sobre el tapete nuevos términos inexplicables- nos ha ido familiarizando con un concepto nuevo, que a estas alturas todavía resulta muy confuso para los no iniciados en economía. Hablamos de las hipotecas subprime, que podríamos definir como:
Préstamos hipotecarios disponibles para los prestatarios con problemas crediticios o falta de documentación, generalmente ofrecidos a tasas de interés más altas. También llamados "préstamos especiales" o "non-prime".
En la traducción literal, subprime sería algo así como "subpreferencial", es decir, un préstamo hipotecario de segundo orden. La diferencia la podemos advertir comparando con lo que sería un préstamo con "tasa preferencial", o prime rate.  Lo podríamos definir así:
Tasa de interés que los bancos le cobran por préstamos a corto plazo a sus clientes más solventes. Los cambios en la tasa preferencial influencian cambios en otras tasas, que incluyen las tasas de interés hipotecarios.
La diferencia principal radica en el cliente: aquellos clientes más solventes podrán acceder a un crédito prime, mientras que los clientes con menos posibilidades accederan a los tristemente conocidos subprime.

¿Cómo se cuidan los bancos de reconocer cuando un cliente está en posición de afrontar el pago de un crédito con las suficientes garantías? En EE.UU. se realiza por medio de un sistema de puntos, basados en los ingresos y en la puntualidad en los pagos. De esta manera, una persona o entidad que tenga más de 850 puntos puede acceder a un crédito preferencial, los que estén entre los 850 y los 600 podrán conseguir un crédito ajustado a la media nacional, y los que estén por debajo de los 600 tendrán que soportar un crédito de riesgo. Como nuestras queridas amigas, las "subprime".

Para intentar explicar algo de contexto, hay que remontarse a principios del siglo XXI. Con el estallido de la burbuja tecnológica, y la conmoción de acontecimientos como el 11-S en el World Trade Center de Nueva York; la actividad económica registró un abandono de la inversión en favor de la compra de bienes inmuebles. Muchos Bancos Centrales optaron por bajar los tipos de interés, con el objetivo de estimular la inversión por medio del crédito, lo que resultó ser un caldo de cultivo estupendo para la especulación -sobre todo en el mercado inmobiliario-. Esto aportaba grandes beneficios a los inversores, pero también dejaba grandes deudas, solapadas bajo "créditos sobre créditos".

La situación se revierte a partir de 2004, cuando la Reserva Federal estadounidense se decide a controlar la inflación, subiendo los tipos de interés, que pasa de un 1% a un 5,25% en dos años. Esto provoca el descenso de ventas de vivienda en Estados Unidos, y la devolución de muchas hipotecas, lo que da lugar a una crisis de las empresas hipotecarias.



A partir de 2007, se advierte sobre el peligro que representan estas hipotecas, pero no se acaba de sentir fehacientemente hasta las primeras semanas de Agosto de 2007. Es entonces cuando entidades crediticias, gestoras de fondos o hipotecarias quiebran. Los primeros casos se refieren a New Century, Bear Stearns, Blackstone, American Home Mortgage, o el National City Home Equity.

Durante los meses restantes de 2007, y en 2008; la crisis se va haciendo extensiva a la mayoría de países, a medida de que se conoce el volumen de fondos que los bancos de cada país tenía invertidos en productos de crédito de alto riesgo. Y el recurso de la mayoría de los Bancos Centrales -entre ellos, el BCE- es inyectar liquidez en el sistema. Pero la crisis afecta ya claramente a la Bolsa, donde los valores de muchas empresas financieras caen en picado.

El momento culminante, en el que ahora nos encontramos, comienza en Julio de 2008, cuando EE.UU. tiene que acudir al rescate de las dos principales hipotecarias del país: Fannie Mae (Asociación Federal de Hipotecas Nacionales) y Freddy Mac (Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para la Vivienda), dando lugar a la que ha sido considerada la mayor nacionalización de la historia, pues supuso un costo para el erario americano cercano a los 200.000 millones de dólares.



En Septiembre de 2008 se produce la quiebra de Lehman Brothers, cuarto banco americano en inversión, y Merry Linch tiene que ser rescatado por el Bank of America. Otras dos gigantes de la inversión: Goldman Sachs y Morgan Stanley, deciden abandonar el negocio de la banca de inversión para volver a la banca tradicional. Es su manera de evitar pillarse los dedos con la misma puerta por la que pasaron Lehman Brothers y Merry Linch. Pero, aún así, a finales de Septiembre se tuvo que dar otro caso de "rescate" financiero, al Washington Mutual, la mayor caja de ahorros del país.

Finalmente, el pasado día 29 de Septiembre se produce la caída más fuerte de la Historia para el índice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York: 777.68 puntos. Aunque bien es cierto que ya había estado en peores balances de puntos, nunca había caído tanto en una misma jornada. ¿Por qué se da esta espectacular caída? Debido a que el plan de rescate ideado por el presidente George W. Bush (que pretendía inyectar 700.000 millones de dólares en las entidades con problemas de pago, constituyendo la mayor intervención en la Historia del capitalismo americano) fue rechazado por el Congreso de los Estados Unidos, de mayoría demócrata.

Hasta aquí lo que hay de crisis hasta hoy. Evidentemente, los desarrollos que continúen son insospechados. Respecto a la situación de la banca en España, cabe destacar que los grandes grupos bancarios españoles (Santander) no son banca de inversión, sino banca comercial. Esto los hace, al menos, un poco menos vulnerables a esta crisis. Aunque resulta evidente que cualquier caída en la Bolsa de Estados Unidos provoca que toda Europa y medio mundo económico esté escayolado de arriba a abajo.

Para terminar con esta grandísima mancha de texto, un infográfico bastante interesante de La Vanguardia, a propósito del desarrollo de la crisis en los años 2007 y 2008.





Hasta la vista, ciberespacio embutido entre dos rodajas de noticias económicas...


FUENTES:
Las definiciones de subprime y prime rate aquí.
La crisis de las hipotecas subrime en Wikipedia.
"Crédito subprime" en Wikipedia
Hipotecas subprime en Análisis Fundamental.
Hipotecas subprime en GurusBlog.
Especial "Hipotecas basura" en El Economista.
El infográfico de La Vanguardia en Dipity

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El CGPJ y las preocupaciones periodísticas.

Comenta Nacho Escolar (director de Público) hoy en su blog el nombramiento de Carlos Dívar como nuevo presidente del CGPJ (que no es un nuevo partido, sino el Consejo General del Poder Judicial, el órgano que dirige el poder judicial). En su comentario, Escolar critica la condición de creyente católico de este juez, y pone en cuestión su idoneidad para el cargo, confesándose preocupado ante sus lectores (entre los que me encuentro). Ésta crítica se hace por medio de unas declaraciones, pronunciadas por Dívar en algún momento indeterminado:
“Sólo en amar a Cristo y hacerle amar, en una vida coherente y cabal, se encuentra la única y verdadera Justicia" “En cualquier caso, los católicos obedeciendo al Papa, nunca nos equivocamos” “Sólo Dios, el Bien Supremo, es la base inamovible y la condición insustituible de la moralidad” “El nacionalismo es la negación de patriotismo, pues mientras el patriotismo, amando lo propio, estima también lo ajeno, el nacionalismo desprecia todo lo ajeno y si no logra destruirlo, trata de apropiárselo” “Quien negara a la persona humana más inocente y débil, la persona humana ya concebida pero todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral”
La crítica no viene sostenida por nada más. ¿Quién es Carlos Divar? En una visita superficial a las páginas de algunos diarios españoles, encuentro que es un jurista de probada experiencia, presidente de la Audiencia Nacional durante siete años, y reelegido en ese cargo por unanimidad (lo cual da muestras -pienso yo- de su valía y profesionalidad). De veras que intento entenderlo. Pero no puedo. No entiendo por qué a gran parte de esta sociedad todo lo que suena a católico le da urticaria. No entiendo por qué se alude a las creencias religiosas para desprestigiar a un cargo público. Y me parece un ejercicio de irresponsabilidad periodística sacar a relucir unos entrecomillados sin explicar la circunstancia en la cual fueron dichos. Entendería que fuera noticia alguna de estas frases si aparecieran citadas en algún documento judicial, o como causa para una resolución... Pero no creo que el señor Divar hubiera conseguido mantenerse siete años en la Audiencia Nacional sin ser noticia utilizando este tipo de argumentos. Me inclino a pensar, sin embargo, que estas frases son opiniones personales, no dichas en el ejercicio de su labor profesional. Periodismo es "la palabra dicha con libertad" como diría Ali Lmrabet. Piensa el que suscribe que también debería ser la palabra dicha con honradez. Seguiré leyendo a Nacho Escolar, pero me ha decepcionado bastante como periodista. No es el primero, y tampoco será el último. Qué difícil es mantenerse en el punto medio... Hasta la vista, ciberespacio.

martes, 23 de septiembre de 2008

Gafas

Para ver claro el descontrol en el comercio de armas. Ocurrió esta mañana, en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Más información en Público y en Amnistía Internacional. La imagen habla por sí sola. Hasta la vista, ciberespacio.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El camino a seguir

Un pequeño relato. A ver qué os parece:


Podría ser un hombre cualquiera, uno de esos que pasea por la calle  y de los que nadie advierte su presencia hasta que choca con él, se sorprende, y pide disculpas apresuradamente. Cierto es que tiene un aire despistado, despeinado, con el traje gris desabrochado y el nudo de la corbata desecho. Pero podría parecerse a tantos hombres que salen de su oficina a las cinco de la tarde, satisfechos con otro día de duro trabajo bien hecho, y con ganas de despegarse del traje hasta la mañana siguiente. El paso es ligero, pero no de confianza, sino de puro nerviosismo. Se cruza con una señora:
            —Disculpe, un momento, ¿me podría prestar ayuda?
            —Es que llevo un poco de prisa… —la señora, rubia y de mediana estatura, trata de zafarse del hombre. Pero éste alarga el paso ágilmente, cortándole la salida.
            —No se preocupe, sólo dígame hacia dónde marca la flecha que hay aquí.
            El hombre gris saca de su bolsillo derecho un objeto pequeño y de forma circular, que le cabe en la palma de la mano. Es una caja redonda, negra, de la que cuelga un cordel negro. En el interior de la caja una circunferencia verde, graduada y marcada con los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste. Y una flecha con la cabeza colorada, apuntando claramente hacia la N de la circunferencia.
            —¿Es broma? ¿En serio? Pero si esto es una brújula, ¿no? Mire, que me está haciendo perder el tiempo…—la señora, sorprendida, se dispone a coger el objeto para que el hombre del traje gris la deje en paz. Pero el hombre gris no lo suelta.
            —¡Se lo ruego, señora, dígame la dirección hacia la que apunta la flecha! —el hombre gris mantiene abierta la brújula, pero no se atreve a mirarla. Espera, visiblemente nervioso, el veredicto de la señora rubia.
            —Bueno… creo que indica hacia aquella calle de allí. Debe cruzar y continuar hacia abajo.
            —¡Gracias! —el hombre gris recupera la calma por momentos. —Muchas gracias señora. Que tenga buena tarde.
            El hombre gris continúa calle abajo, con la sensación de haberse quitado un peso de encima. Camina a buen paso, esquivando los viandantes que se le cruzan, incluso parece decidido. El pelo canoso, peinado con una raya —ya sin restos de la gomina de por la mañana —se le levanta con la brisa floja de octubre.
            Al rato de caminar, el hombre gris encuentra una rotonda. Vuelve a aflorar el nerviosismo, al comprobar que ninguna de las calles coincide con la dirección que llevaba. Se decide a parar a otra persona, ésta vez a un niño de mediana estatura, que sujeta un monopatín con el brazo:
            —¡Oye, chaval! ¿Me puedes ayudar en una cosa? Necesito que mires esto y me digas a dónde apunta la flecha, ¿podrás?
            —Eehh, vale —el niño acepta, un tanto sorprendido, el juego.
            Tras forcejear con el hombre gris para intentar coger la brújula, se contenta con observarla, y contesta:
            —Bueno, yo creo que apunta hacia allá —el niño apunta con el dedo a la calle que se encuentra al otro extremo de la rotonda. El hombre gris sale disparado.
            —¡Gracias chaval!
            El hombre gris rodea la glorieta, cuidándose mucho de no olvidar la dirección que le indicó el niño. Su ánimo vuelve a recuperarse al tener una dirección que seguir.
            Al cabo de un rato, el hombre gris se topa con un gran descampado. Ya no hay calles que seguir, y la dirección le deja de quedar clara. Se acerca a un operario que arregla los cables del alumbrado de una tienda:
            —¡Oiga! ¿Me podría echar una mano, por favor?
            —Sí, dígame —contesta el operario, un poco fastidiado por tener que abandonar su labor.
            —¿Me podría indicar qué dirección seguir? —dice el hombre gris, al tiempo que saca la brújula. El operario, extrañado por la petición, se acerca a observarla.
            —No lo entiendo, ¿para qué quiere que le diga la dirección?
            —¡Necesito saber hacia dónde continuar! —el hombre gris, casi al borde del colapso, se atreve a mirar la circunferencia del interior de la brújula. La aguja da vueltas, incontrolada. —Pero, ¿por qué?
            —Ah, disculpe, creo que es mi culpa –el operario retira su mano derecha, en la que lleva un destornillador metálico. La aguja vuelve a apuntar de frente.
            —¿Cómo ha hecho eso? —el hombre gris no da crédito. El operario vuelve a acercar el destornillador. La aguja se mueve hacia el objeto metálico.
            —Es el metal del destornillador, que atrae la aguja del imán de la brújula… Pero oiga, ¿viene siguiendo esa brújula durante mucho tiempo? —el operario ha pasado del fastidio a la más absoluta perplejidad.
            —Bueno, ¿qué otra cosa puedo hacer? —el hombre gris comienza a dudar de su preciada brújula —Me echaron de la empresa. Lo más fiable que tengo para guiarme es esto.
            —Fiable, lo que se puede decir fiable, tampoco lo es. Mire. —El operario coloca una pieza metálica encima de la brújula. La aguja apunta hacia el hombre gris.
            —¡Dios mío! —el hombre gris da un respingo. ¡Ahora la dirección apunta hacia él! —¿Qué se supone que debo hacer ahora?
            La situación es complicada. El operario, cansado de la conversación, y con ganas de volver a su labor, da una última respuesta.
            —Bueno, yo en su lugar, tiraría la brújula. O la conservaría, con la pieza encima. Ahora el norte es usted.
 
Miguel Ángel M. R.

Hasta la vista, ciberespacio.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Los girasoles ciegos

No suele ser mi costumbre, pero cito el título, y lo hago porque me parece excepcional. Según dicen, proviene de una novela excepcional, escrita por Alberto Méndez. Cuenta en su reparto con actores, a mi juicio, excepcionales, como Javier Cámara o Maribel Verdú. Y a la postre, está entre la terna de películas españolas que se presentan por parte de la Academia del Cine para optar al Oscar a la mejor película en habla no inglesa.


Sin embargo, sinceramente, y tras haber ido a verla con todas mis ganas y mi buena voluntad... no la trago. Tengo presente que es un drama, situado en la primera posguerra civil española, que es un largometraje de miserias y maldades, propias de la época. Entiendo que no puedo salir del cine bailando por las escaleras, ni silbando bajo la lluvia; y tampoco lo esperaba.

Pero salí de la sala del cine con un sabor de boca peor del que llegaba del mismo drama. Una historia excesivamente plana, previsible hasta el extremo, que termina con prisa. Los personajes son arquetipos extremos, sin ninguna hondura, y sin una explicación clara de lo que tienen detrás (del background, lo que les mueve a actuar como actúan y a ser como son). Y la resolución de las tramas accesorias es bastante pobre.

De todas formas, no quiero desmerecer el trabajo de los actores, sobre todo de Raúl Arévalo en el papel protagonista; también Maribel Verdú, que le da credibilidad a todo lo que hace (aunque espero que no se esté encasillando en el papel de mártir, véase -muy recomendable- El laberinto del fauno). También me gustó mucho Roger Princep, por la ternura que despierta en el auditorio.

No seré yo el que diga que no se deben hacer películas relacionadas o sobre la Guerra Civil. Pero creo que si se hacen, debería tomarse la molestia de investigar un poco y sacar "algo más" de los personajes. Porque no todo es blanco y negro, y no todos los girasoles están tan ciegos. O, a lo mejor, el ciego soy yo.

Hasta la vista, ciberespacio.

martes, 16 de septiembre de 2008

30 años de las figuritas de LEGO

Ya tocaba...la entrada freak del mes. Pero es que esta es muy buena: el aniversario de las figuritas de los juegos de LEGO. 30 años desde que estas figuritas nacieron, al principio sin brazos ni manos articuladas, con un homogéneo tono amarillo y la sonrisa de fábrica. Ahora ya los hay de distintos colores, hay minifigurinas (la primera fue una enfermera), y las expresiones ya pasan por el enfado, hasta los complementos como barbas, gafas de sol, etc. Para todos aquellos que hemos crecido con las construcciones de LEGO Si queréis ver más, visitad: Go Miniman Go. Para los que necesitan entradas algo más sustanciosas, calma. Hay alguna cinéfila, y puede que alguna cosita más. El aprendizaje cuentístico ocupa gran parte de mi tiempo. Pero todo se andará. Vía: Pixel y Díxel Hasta la vista, ciberespacio

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Una cucharada de cuento

Este curso me he propuesto aprovechar bien el tiempo. Y no quiero decir con ello que pretenda sacar mejores notas en la carrera, sino que voy a intentar dedicarme a hacer todo lo que me gusta, sin dejarlo para más tarde. El primer paso lo pongo este mes, en el que me he convertido en un aprendiz de cuentista... Y para aprender, me meto en la mochila a los mejores. Los leo y los manoseo, a ratos ni siquiera no los entiendo, pero otros los disfruto como si de un buen vino se tratara . Voy a compartir una cucharada de uno de ellos con vosotros. Es Julio Cortazar, y el cuento, valga la redundancia, se llama "La cucharada estrecha". Ahí va:
"Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados, y en menos de dos mese se condujo de manera tan ejemplar que los ejemplos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No lo quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos. El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un poco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse."
"Historias de cronopios y de famas" Julio Cortázar
El cuento tiene una cierta dosis de moraleja, lo cual no suele ser muy usual en Cortázar. Aunque casi podríamos hablar de una antimoraleja: la virtud te puede alejar de tus seres queridos. Así que valora lo que de verdad tienes, y no tientes a la virtud, y menos si viene en cucharadas. Quizás gracias a cuentos como éste me consuelo viendo los míos, que distan mucho de ser perfectos. Estaría muy bien que muchos de nuestros periodistas de hoy en día intentaran escribir un cuento, sería una manera de que descubrieran y valoraran de verdad el arte de escribir. Invertar la historia, encontrarle un "artefacto" o una manera de contarla que la hagan accesible y creíble, elegir las palabras adecuadas, el tono, los diálogos... En el mundo del cuento no valen los titulares prefabricados (pocas veces lo importante del cuento es el título), ni las frases hechas, ni las palabras rebuscadas (las palabras de 20 euros, en boca de Víctor, nuestro guía en este universo). Aquí lo dejo. Voy a intentar escribir un cuento. Tengo pajitas en la boca... Hasta la vista, ciberespacio.

sábado, 6 de septiembre de 2008

¿"El fin de la pobreza"?

La trampa de la pobreza extrema, que atrapa a más de la quinta parte de la población mundial, es uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo, y para el profesor Jeffrey Sachs, director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, y asesor en materia de desarrollo de la ONU y de gran cantidad de países; acabar con esta “trampa de la pobreza” es una exigencia de la generación actual.
Prologado por el cantante de U2, Bono, Jeffrey Sachs enuncia la necesidad de una nueva comprensión de la economía del desarrollo como “economía clínica”, que se base en un diagnóstico diferencial para identificar las debilidades y posibles fortalezas de cada sociedad y contexto concreto. A partir de las distintas situaciones en las que ha sido asesor (Bolivia, Polonia, Rusia, China, la India…), enumera los puntos que considera necesarios para conseguir un desarrollo económico equilibrado en países en desarrollo. El objetivo de Sachs es conseguir que los países pongan un pie en la “escalera del desarrollo”, que les permita ir ascendiendo por sí mismos, gracias al libre mercado. Sachs, en la obra, no oculta su devoción por la economía de libre mercado, pero reconoce la necesidad de reformas de tipo planificado para hacer avanzar ciertas economías. De la misma forma, realiza una crítica muy dura a los países desarrollados por su falta de apoyo económico en forma de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Página tras página, Sachs defiende a capa y espada el programa de los Objetivos del Milenio, nacidos en la Declaración del Milenio de la ONU, como vía factible para superar esta “trampa de la pobreza”. Aunque los resultados hasta la fecha no animen a ser muy optimistas, el entusiasmo del autor resulta contagioso. Ojalá el “contagio” llegue, tarde o temprano, a ciertos responsables políticos y económicos. Mientras tanto, es muy de agradecer que se comience a hablar de desarrollo en términos positivos y realistas. Este verano me ha dado por la lectura comprometida... También podéis encontrar el artículo en la página del grupo Tercer Mundo SG. Hasta la vista, ciberespacio.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Wall-E, o las tuercas y los sentimientos

Llegué al cine enfadado, de veras, por motivos ajenos a la película. Digo esto para dejar claro que, al entrar en la sala, no era precisamente lo que se considera un "crítico fácil" (ups, se me escapó la palabra crítico). Aunque tuviera mucha curiosidad por esta película de animación de la que me habían asegurado que tenía 40 minutos sin diálogo alguno, mi disposición no era la más favorable.
Sin embargo, me encantó. El escepticismo se me fue al ver al pequeño Wall-E haciendo su trabajo diario, circulando por un planeta Tierra... un poco cambiado. Y viendo cómo se puede tejer una historia sin complicaciones, con sinceridad y atrapando tanto a niños como adultos.
  • Lo mejor: Wall-E, como personaje, la expresividad que puede llegar a tener un poco de chapa con tuercas. Las referencias a otros grandes clásicos del cine (cine musical, cine fantástico, "2001: Una odisea en el espacio").
  • Lo peor: el comportamiento y el estado general de la humanidad que preconiza la película. Muy triste. La sensación general de moralina que te queda al final (en su defensa: es una peli para niños, hay que tenerlo en cuenta)
¿Sois de aquellos que tienen costumbre de levantarse en seguida de la butaca al terminar una película? Un consejo: esperad un poco, y disfrutad de los créditos finales de la película. Son espectaculares, una gozada. Si no os gustaron, me podéis llamar freak.
Hasta la vista, ciberespacio.

martes, 2 de septiembre de 2008

De vuelta...

Aunque mintiendo un poco, porque llevo "de vuelta" ya 5 días. Pero con muchas ganas, después de haber pasado el verano campamenteando, caminando, y siendo el blanco preferido de todas las especies de mosquitos del territorio nacional (si, si, de todas).
Abrir el ordenador nada más finiquitadas las vacaciones puede suponer varios estados de ánimo:
  • Orgulloso: cuando descubres que tienes una cantidad ingente de correos en la bandeja de entrada, y piensas "me voy un mes, y ¡mira cómo se pone esto!. Es que no saben vivir sin mí"
  • Decepcionado: al constatar que tus chorrocientos correos eran una bonita colección de spam, correos promocionales, y las listas de correo a las que tú mismo te apuntaste.
Moraleja: piensa que es muy posible que las personas que te mandan correos (de su puño -tecla- y letra, se entiende) hayan estado de vacaciones. Luego ellos están en la misma situación que tú.
  • Perezoso: al abrir los blogs que sueles leer y ver que están plagados de entradas nuevas (por gentileza, aquí no lo hemos hecho). O, peor aún, si dispones de algún programa agregador (Google Reader, por ejemplo), y te quedan por leer ¡300 entradas!.
Moraleja: borra blogs de Google Reader. En realidad, nunca los leías todos.
  • Inseguro: cuando llevas todo el verano tumbado a la bartola y eres consciente de que deberías escribir algo en el blog. Lo mejor de todo es que durante el verano te ha dado tiempo a leer y reflexionar, pero en posición horizontal, no sentado en una silla. De esta manera, y al cambiar de posición, todas aquellas ideas geniales que te pasaban por la cabeza mientras estabas "vuelta y vuelta" desaparecen al sentarte, y la inseguridad llega a tu mente.
Moraleja: en ese momento es cuando empiezas a escribir en el modo "a ver qué me sale", y te vuelves a enrrollar como las persianas. No te preocupes. Has entrado en el mes de Septiembre. Ya nada puede ser peor. Hasta la vista, ciberespacio pringado de after sun!!