jueves, 4 de septiembre de 2008

Wall-E, o las tuercas y los sentimientos

Llegué al cine enfadado, de veras, por motivos ajenos a la película. Digo esto para dejar claro que, al entrar en la sala, no era precisamente lo que se considera un "crítico fácil" (ups, se me escapó la palabra crítico). Aunque tuviera mucha curiosidad por esta película de animación de la que me habían asegurado que tenía 40 minutos sin diálogo alguno, mi disposición no era la más favorable.
Sin embargo, me encantó. El escepticismo se me fue al ver al pequeño Wall-E haciendo su trabajo diario, circulando por un planeta Tierra... un poco cambiado. Y viendo cómo se puede tejer una historia sin complicaciones, con sinceridad y atrapando tanto a niños como adultos.
  • Lo mejor: Wall-E, como personaje, la expresividad que puede llegar a tener un poco de chapa con tuercas. Las referencias a otros grandes clásicos del cine (cine musical, cine fantástico, "2001: Una odisea en el espacio").
  • Lo peor: el comportamiento y el estado general de la humanidad que preconiza la película. Muy triste. La sensación general de moralina que te queda al final (en su defensa: es una peli para niños, hay que tenerlo en cuenta)
¿Sois de aquellos que tienen costumbre de levantarse en seguida de la butaca al terminar una película? Un consejo: esperad un poco, y disfrutad de los créditos finales de la película. Son espectaculares, una gozada. Si no os gustaron, me podéis llamar freak.
Hasta la vista, ciberespacio.

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