miércoles, 8 de octubre de 2008

"Hay que hablar con todo el mundo..."

"...particularmente con los terroristas"  

«Ya sea en Colombia, Darfur, Zimbabue, República Democrática del Congo o en Somalia, la solución siempre será la misma: hablar. Es indispensable reconocer el derecho de los otros a ser escuchados, no porque tengan razón o estén equivocados, porque sean buenos o malos, sino porque hablando podemos salvar vidas».

"Que sepan que nuestro compromiso es absoluto, que tengan la certeza de que no nos callaremos nunca y que nunca jamás dejaremos de actuar hasta que estén todos libres"

"La palabra es muy potente, llega al corazón del hombre por encima de las ideologías. Es mágico, puede cambiar la manera de ver de una persona"
 
"Gracias a la palabra que sale de lo más profundo de nuestro ser haremos la paz, con ella preservaremos la libertad de todos, gracias a ella comenzaremos a construir una nueva civilización, la del amor"
 
Estas han sido las palabras de la ex-rehén de las FARC colombianas, anteriormente candidata al gobierno de su país. Ingrid Betancourt removió las conciencias de muchos eurodiputados, con un discurso, si bien cargado de ardoroso idealismo, con una tesis muy clara: el instrumento genuino de la democracia es el diálogo. Y no otro.

Si bien es cierto que el Estado, por definición, es el único que está en legítima posesión de la violencia física, esa no es su arma más útil para luchar contra el terrorismo. La violencia, la investigación y las detenciones difícilmente conseguirán por sí solas derrotar a los desafíos terroristas que se presentan en los distintos países.

Violencia no mata a violencia. Como mucho la retrasa.

Hasta la vista, ciberespacio.

FUENTES:
Vía: Im-pulso 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente conforme contigo. No creo que a los terroristas se les pueda convencer con palabras pero si se pueden utilizar argumentos para debilitar su entornos y conseguir restarles apoyo social. Mi opinión es que el estado jamás debe dar una sola excusa que pueda ser utilizada como justificación ante los terroristas.
Un saludo
Tony

Sergio dijo...

Lo triste es que un terrorista jamás atenderá a razones, puesto que el terrorismo en sí es una sinrazón.

El poder de la palabra reside en la educación, cuando desde niños les meten ideas descabelladas en la cabeza, y todo su entorno maneja esas ideas, es difícil sacar a una persona de esa espiral de odio. Porque el terrorismo es eso, es odio hacia lo que te han enseñado a odiar, no es política, no son ideales, no se trata de derechos ni de libertades, es odio, es violencia gratuita.

Cuando desde los estamentos de poder deje de alentarse ese modelo educativo, las cosas serán mejor para todos.

Un abrazo

Miki dijo...

No sé... No estoy tan seguro de que los terroristas sean casos irrecuperables, aunque sí coincido en que este tipo de organizaciones suelen trabajar mucho en la firmeza irracional en sus ideales.
El mensaje que yo quería destacar en la entrada, o al menos la lección que yo saco de las palabras de Ingrid Betancourt, es que el odio no se vence con más odio. El odio se vence con más astucia, con más dignidad, y también, ¿por qué no? Con más diálogo. Aunque las reglas del diálogo deben ser iguales para todos.