domingo, 11 de enero de 2009

Hipocresía y camisetas de fútbol

La polémica político-deportiva de la semana ha surgido a propósito de la camiseta que el delantero malí del Sevilla, Frederic Kanouté, mostró al celebrar un gol en el partido de Copa del Rey contra el Deportivo de la Coruña. En ella mostraba su apoyo al pueblo palestino, en conflicto armado contra el estado de Israel, que está acarreando una vergonzante cantidad de víctimas en los últimos días.C_4_maincontent_20133_mediumimage

Kanouté ha sido multado con entre 2.000 y 3.000 euros de sanción, prevista en los estatutos de la Federación Española de Fútbol por “que alce su camiseta y exhiba cualquier clase de publicidad, lema o leyenda, siglas, anagramas o dibujos, sean cuales fueren sus contenidos o la finalidad de la acción”.

"Hay que respetar el mensaje siempre que no genere violencia”, declaró el entrenador sevillista, Manolo Jiménez. “Sentía que tenía que hacerlo”, confesó el delantero francés, aunque de nacionalidad africana por propia elección.

Las elecciones de Freddy, como le conocen las personas de su confianza, han marcado gran parte de su vida: se convirtió al islamismo “porque contestaba a todas mis preguntas”, y renunció a militar en una selección con el caché de la francesa para formar parte de la selección de Mali. En este país, el delantero sevillista mantiene una fundación, que da formación a niños con bajos recursos, y es colaborador activo con UNICEF. Confiesa que no conoce otro deporte tan multicultural como el fútbol, pero que sólo una cosa puede hacer a las personas libres: la educación.

Publicidad en la camiseta, ¿y tras la camiseta?

La polémica suscitada por el delantero del equipo hispalense, a mi manera de ver, demuestra una tremenda hipocresía por parte de las autoridades del fútbol español, aunque no es el primer ni el último caso: el delantero inglés Robbie Fowler fue multado por enseñar una camiseta en la que apoyaba a 500 trabajadores despedidos en los muelles de Liverpool. El argumento, entonces como ahora, se basa en que los campos de fútbol no son el lugar adecuado para mostrar protestas de tipo político o económico.

Oh, vigilemos la limpieza y la independencia del noble deporte del balompié, que quede impoluto frente a las amenazas de la política y la economía. Y sin embargo, aplaudamos que las camisetas de los equipos de fútbol estén saturadas de publicidad, de cualquier tipo de empresa, siempre y cuando garanticen el sostenimiento económico del espectáculo.

20090108elpepudep_16Que los que dirigen el fútbol piensen más en las camisetas que van debajo, antes de considerar la moralidad de la publicidad que se acepta para llevar en la vestimenta de las plantillas; me parece un absurdo y un ejercicio tremendo de hipocresía. No creo que el número de futbolistas comprometidos con causas sociales sea tan elevado para atajar estos hechos con tanta dureza y celeridad; y me parece que su capacidad de expresión (que muchas veces se reduce al césped) debe ser respetada.

Porque si queremos mantener la limpieza del fútbol, habría que hacerlo de todas, todas. Juzguemos la moralidad de ciertas empresas que aparecen en las zamarras futbolísticas. El mismo Kanouté se negó por un tiempo a llevar en la camiseta del Sevilla la publicidad de una casa de apuestas, aludiendo a su credo musulmán. Y pensemos en casos como los de jugadores italianos, como Paolo Di Canio, que muestran sin ambages su fidelidad al fascismo, o a otras tendencias políticas extremas.

 

Y vosotros, ¿qué opináis? Más allá de la justicia de la reclamación de Kanouté (que yo veo imposible de censurar), el debate sobre la conjunción de fútbol y política da para mucho más de lo que parece.

 

Hasta la vista, ciberespacio.

 

 

 

 

FUENTES:

ElPais: “No es la religión”, “Gaza salpica los estadios”, Fotogalería: la política en el deporte; ElMundo: “Kanouté mejor comprometido”; Clarín: “Fútbol, consignas políticas y sanciones”; Ideal: “Kanouté, multado con 3.000 por su apoyo a Palestina”

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