viernes, 20 de febrero de 2009

Shirin Ebadi en La Casa Encendida: “Algunos medios tratan de contaminar el nombre del Islam y mezclarlo con la violencia”

El pasado 17 de febrero la abogada, jueza y activista por los Derechos Humanos iraní Shirin Ebadi pasó por La Casa Encendida –el espacio cultural de la Obra Social de Caja Madrid- para dar una conferencia, encuadrada en el ciclo “Los retos del siglo XXI. Otro mundo es posible”. El papel de esta mujer, destacada defensora de los derechos de mujeres, niños, jóvenes y presos políticos en el régimen político iraní, consiguió el reconocimiento internacional en 2003, al recibir el Premio Nobel de la Paz.

026D2VIZ002_1 El acto estuvo presidido por la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído, lo cual retrasó algo más el comienzo, y restó algo de capacidad - virtud de los asientos oficiales reservados- a la ya de por sí minúscula sala de conferencias de La Casa Encendida. Cerca de 20 minutos después de la hora señalada de inicio aparecía la ministra, acompañada de una mujer bajita, de apariencia tímida y retraída, vestida con una camisa de colores negros y dorados muy llamativa.

Pero el aspecto físico no supone una pista fiable en el caso de Shirin Ebadi; y la intervención inicial de la Ministra dejó muy clara la profundidad de esta mujer, pues se la resaltó como ejemplo de persona audaz y valiente, capaz de unir la fe islámica con el respeto de los Derechos Humanos. La presentación por parte de Fadhila Mammar, filóloga tunecina con amplia experiencia en temas de mediación social e intercultural, dejó la comparación de la tarde: “Es una maga, porque no se calla. Desaparece por un momento y se multiplica (…) Es una mosca. No te deja dormir la siesta, cuando no hay lugar para siestas”.

Opuesta al “choque de civilizaciones”

Terminadas las sucesivas presentaciones, la jurista iraní inició su intervención a partir de una perspectiva histórica desde el final de la Guerra Fría, cuando se crean nuevas teorías con conceptos como el “choque de civilizaciones” (y su representan te más nombrado, Samuel P. Huntington), que caracterizan al Islam como una cultura terrorista y antidemocrática, y no hacen lo mismo con otras religiones del Libro (como el Judaísmo o el Cristianismo).

shirin-ebadiNo supuso esto que Ebadi negara la realidad, sino que identificó un pensamiento islámico intransigente, que busca soluciones a los problemas actuales como una visión “antigua”. Este pensamiento es el que corrompe la democracia en muchos países islámicos, que cuentan con amedrentar al pueblo por el uso de las creencias del Islam. Y muchos de estos países no democráticos (como Bahrein, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait…) son aliados de Estados Unidos.

Shirin Ebadi se esforzó mucho en distinguir la religión islámica y los países islámicos de los “dictadores islámicos”; y también trató de transmitir a los presentes la idea de una opinión pública musulmana profundamente respetuosa con los Derechos Humanos. Afirmó que se está produciendo un proceso de contaminación del Islam, identificándolo con una idea de la “yihad” que se asocia con violencia terrorista, mientras que para ella supone una defensa legítima del derecho al hogar y la patria.

Para la jurista iraní el elemento primordial para producir un cambio en la sociedad musulmana es la educación en un Islam “dinámico”, que aúne la cultura musulmana con los Derechos Humanos. Si el marco de la democracia se encuentra en estos derechos fundamentales, esto debe estar claro y no se pueden aceptar pretextos para evitarlos. Ebadi se mostró muy enérgica al criticar los intentos de gobiernos como el de Irán para imponer su concepción de Declaración Islámica de los Derechos Humanos, que para ella suponen un esfuerzo por disgregar muy peligroso si lo asumen todas las religiones por su cuenta. El mundo no puede soportar miles de declaraciones distintas de derechos, pues los Derechos Humanos son internacionales y compatibles con el Islam. Un punto de vista que supone cambiar el “choque de civilizaciones” por el diálogo que lleve a soluciones.

De la misma forma que los gobiernos de países musulmanes no deben abusar del Islam, Occidente tampoco puede excederse en su idea de democracia, y “arrojar Derechos Humanos con bombas de racimo”.

Turno de preguntas: juventud, mujer y alegría

Con el deseo de un mundo mejor, la mujer enérgica volvió a ser dulce. Tras agradecer la atención y la “paciencia”, algunas últimas preguntas nos permitieron conocer la opinión de Shirin Ebadi sobre la juventud iraní (un país en el que el 70% de la población tiene menos de 30 años), la cual tiene un movimiento estudiantil muy fuerte, pero con muchos universitarios encarcelados por las autoridades.

En cuanto a la condición de las mujeres y su acceso a la cultura, Ebadi resaltó el hecho de que un 65% de los universitarios sean mujeres, pero tras la Revolución, las medidas discriminatorias en cuanto a leyes provocaron serios retrocesos. Aun así, el movimiento feminista iraní es bastante fuerte.

Recordando a sus defendidos (presos políticos, mujeres, minorías étnicas como los Bahai), Shirin Ebadi respondía a una pregunta sobre la alegría. La mujer sonriente se sobrepone a la mujer dura y curtida por las batallas y contesta: “cada vez que un cliente sale de la cárcel. Siento que tengo un peso menos”.

 

En poco tiempo tendréis reportaje en podcast sobre lo que dio de sí la conferencia.

Hasta la vista, ciberespacio.

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