lunes, 13 de abril de 2009

Defender la libertad de expresión, ¿a costa de qué?

La Asociación de la Prensa Libre de Dinamarca ha tomado una peculiar y nada polémica iniciativa para defender la libertad de expresión: sacar a la venta mil copias de la caricatura de Mahoma con una bomba en el turbante. La caricatura, que apareció el pasado Detalle-de-la-decoracion-del-Mihrab-en-la-Mezquita-de-Cordoba_823930 de diciembre de 2005 en el periódico danés Jyllands-Posten, tuvo gran percusión, y dió lugar a grandes protestas; e incluso a amenazas contra el autor de la ilustración, el dibujante Kurt Westergaard. Las caricaturas podrán adquirirse por 250 dólares, impresas en un papel especial.

El presidente de la Asociación defendió esta medida en el diario Information (en danés): "La caricatura subraya que cada día hay atentados cuyos ejecutores justifican sus actos bárbaros argumentando algo que Mahoma dijo o hizo. Es un hecho, así que no hay nada malo en que alguien lo destaque".

El momento para esta campaña puede no ser el más indicado geopolíticamente, teniendo en cuenta la reciente reticencia por parte de Turquía a que el ex-primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen fuera nombrado secretario general de la OTAN. De hecho, el mismo Rasmussen había hecho declaraciones sobre apaciguar las relaciones con el mundo islámico en el reciente Foro de la Alianza de Civilizaciones.

“Honorables conciudadanos del mundo musulmán”

Los periodistas daneses recuerdan perfectamente el revuelo mediático que provocaron las caricaturas (y de hecho, en el periódico Jyllands-Posten, buscando la palabra “mahoma”, se pueden encontrar varios artículos explicativos en castellano).

El mismo periódico que publicó las caricaturas dentro de un ciclo de 12 interpretaciones de la imagen de Mahoma por parte de sendos dibujantes, reconoció en un artículo posterior, dirigido a los “Honorables conciudadanos del mundo musulmán”, que la ofensa había sido cierta.

Los 12 dibujos eran en nuestra opinión sobrios, y no han sido concebidos para ofender a nadie. No violaban la legislación danesa, pero indudablemente han ofendido a muchos musulmanes, y por ello pedimos disculpas…

En una entrevista con el dibujante, éste atribuía a su dibujo una intención de atacar una cierta parte del mundo musulman, aquél que se indentifica con lo que denominamos en Occidente “islamismo radical”:

"El dibujo no se refiere al islam en sí, sino sólo a la fracción que aparentemente es capaz de inspirar la violencia, el terrorismo, la muerte y la destrucción. Y, por consiguiente, a la fracción fundamentalista del islam. Mi intención era demostrar que los terroristas obtienen su munición espiritual del islam."

AUM20801 Ambas fotos son detalles de la Mezquita de Córdoba. Y ambas muestran decoración con suras, que son fragmentos coránicos. Ninguna mezquita está decorada con retratos de Mahoma.

Sin embargo, el diario reconoció con posterioridad un dato que no se tuvo suficientemente en cuenta: el hecho de que para muchas tradiciones del islam, representar gráficamente al profeta Mahoma es una falta muy grave. En otro artículo, el diario explica el porqué de la inserción de las caricaturas.

Tanto en Dinamarca como en el extranjero se habían dado varios casos de creciente autocensura entre escritores y artistas por miedo a ofender a musulmanes influyentes.

El escritor danés Kaare Bluitken había escrito un libro sobre el profeta Mahoma y tenía dificultades para encontrar dibujantes que ilustraran la obra, ya que según algunas interpretaciones del islam, se considera impropio e incluso prohibido retratar al profeta. Finalmente, un dibujante accedió a ilustrar el libro bajo la condición explícita de mantenerse en el anonimato.

Por último, en una entrevista con el editor que tomó la decisión de publicar la caricatura, se insinúa un cierto reconocimiento del error.

Pero, ¿lo harán otra vez?

"Ya he dicho que por ahora no, pero, por supuesto, no puedo descartar que, si vuelve a darse una situación en la que parezca relevante hacerlo, lo volvamos a hacer."

(…)

¿Consideraría la posibilidad de que el periódico puede acostumbrar, en pequeñas dosis, a los musulmanes a la sátira? ¿Se podría publicar la caricatura con la bomba dentro de 20 años?

"Tengo mis dudas. De cierta forma, también puedo entender la indignación. No nos gustaría ver una caricatura de Jesús en situaciones muy comprometedoras. No creo que la caricatura de la bomba fuera muy comprometedora. Los terroristas se remiten a Mahoma, y, desde mi punto de vista, la caricatura no era más que una representación del propio abuso de los fundamentalistas de la imagen de Mahoma."

Si no va a publicar este tipo de caricaturas otra vez, ¿significa que ha aprendido algo de todo esto?

"Podría decirse así, al fin y al cabo no es malo decirlo. Hemos hecho lo mismo en muchas otras situaciones con los cristianos. He aprendido de mis conversaciones con musulmanes que su relación con Mahoma es similar a una relación de amor. Es una especie de relación que los cristianos de a pie no nos podemos imaginar."

¿Vale todo a la hora de defender la libertad de expresión?

Una pregunta para fomentar el debate: ¿está por delante el derecho a la jocosidad, la capacidad de hacer sátira –tan propia del pueblo danés, según el dibujante- que el derecho al respeto de las creencias íntimas de una persona –léase religión-?

Y otra más, ¿quién ha dado a Occidente el poder para decidir qué es respetuoso y qué no en la cultura islámica? Creo que ha quedado demostrado que ninguno de los componentes del medio danés era un gran conocedor de la cultura islámica. Puede que, en ocasiones el conocimiento sea una de las claves para el verdadero respeto, la verdadera comprensión, y después, el humor verdadero y la sátira realmente útil.

 

 

Hasta la vista, ciberespacio.

Artículo publicado en SOITU.es
FUENTE: Infoperiodistas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Saludos Miki,

La verdad es que además de ser musulmán coincidió toda esa crisis cuando yo vivía en Dinamarca y tuve algunos debates (bastante educados y con buenas maneras) con amigos daneses sobre el tema. Ellos eran de la idea de que aunque las caricaturas eran una provocación a los musulmanes su libertad de expresión era sagrada.

En el mundo musulmán las creencias religiosas son lo sagrado y por ello-ya no hablo de burlas hacia el propio Islam- pero es totalmente imposible encontrar faltas de respeto por ejemplo hacia Cristo (la paz sea con él) o hacia otras creencias religiosas.

Por eso incluso el sector árabe más alejado de la religión criticó esas caricaturas. Para un musulmán-sea más o menos religioso- la libertad de cada persona acaba donde empieza la de los demás, por ello esas caricaturas no se entendieron ni se aceptaron.

En cuanto al comentario del dibujante de que las imágenes tan sólo hacían referencia a los musulmanes más radicales realmente en las imágenes no aparecía ningún musulmán radical ya que la persona de la que sea hacía burla era el profeta Mahoma que es seguido y honorado por todos los musulmanes. Entonces representarle con una bomba -al ser él el máximo ejemplo del Islam y sello de los profetas de esta religión- es o decir que era un terrorista o decir que la religión que representa lo es, me cuesta ver que sólo se esté criticando a los musulmanes más radicales.

He escuchado muchas veces que lo que más había ofendido a los musulmanes era el hecho de representar al Profeta debido a que el Islam prohíbe ese tipo de representaciones pero no he escuchado ni leído de ningún musulmán que la ofensa haya sido por ello y además me costaría creerlo ya que a lo largo de la historia islámica ha habido representaciones del profeta y en Occidente también en los últimos tiempos pero la diferencia es que en esas imágenes el Profeta no aparecía con una bomba en la cabeza, que es lo que realmente ha molestado y ha dañado incluso las relaciones entre ambos pueblos.

Ni falta hace decir que mi opinión sobre esas caricaturas no justifica ningún acto de violencia por ello.

Nada más, saludos y cuídate

Faisal

Félix Bahón dijo...

El respeto a una creencia no puede utilizarse como argumento para prohibir lo que se piensa de ella.

Las doce caricaturas de Mahoma son, en su mayoría, de mal gusto y de poca pertinencia política. Pero, por supuesto, que cualquiera tiene derecho a criticar la religíón, la propia y la de los demás.