domingo, 26 de abril de 2009

“Volver al café negro y al tabaco dulzón”

Repasando mi lista de blogs (que cada vez se hace más larga y pesada), encuentro una reflexión en Paper Papers, a propósito del aniversario de los estudios de Comunicación en la Universidad de Navarra; sobre el papel de los estudios de periodismo y de sus facultades –basadas en parte en lo que se comenzó a hacer en Navarra-.

Es una lástima que hayamos dejado de enseñar cómo se cambia el mundo con la verdad para navegar en la comunicación, un fenómeno humano y social como la respiración o la fiesta. La universidad está perdiendo la prerrogativa de contener a los que dedicarán su vida a buscar la verdad. En lugar de aprovechar su fábrica de pensamiento para humanizar a los apasionados por la realidad, la dedica a producir comunicólogos. En lugar de estudiar la verdad y cómo llegar a ella, se enfrasca en tecnologías pasajeras y en fenómenos de consultorio. Y en vez de involucrarse con los lenguajes y las ideas que mueven el mundo, se mete en cuestiones de algoritmos y redes sociales.

 

Supongo que es implícito a la carrera, aquello de ir cuestionando lo que estudias a la par que avanzas los cursos. Y la sensación de que, o bien los estudiantes somos narcisistas insatisfechos, que pretendemos aprender mucho y no trabajar nada (en clase… que no de prácticas. Evidentemente, no es lo mismo.).

Pero, realmente, ¿cuánto tiempo dedicamos en las universidades a reflexionar sobre periodismo? ¿Cuánto tiempo pasamos pensando sobre las ideas que están detrás de la realidad? Quizás, por tanto buscar una formación ligada a lo profesional, se olvida el ámbito de las ideas, el conocimiento del bagaje cultural…

No creo que aprender técnicas y profundizar en nuevas vías de comunicación (un blog es un ejemplo de nueva vía de comunicación) sea malo. Pero no tiene mucho sentido tener dos asignaturas sobre Periodismo en la Red, y una sola sobre Filosofía, o sobre Historia del Mundo Contemporáneo, o no muchas más sobre Cine (en una licenciatura conjunta Periodismo-Audiovisuales). Con perdón para el Periodismo en la Red, que está claro que lo practico y que me encanta. Y que, de momento, es el que me ofrece mayores oportunidades

periodismo3

Fuente: Justicia Global

Para terminar, me gustaría recomendaros algo a propósito de esta idea de la diferencia entre forma y contenido, entre comunicación y sustrato. Me refiero al discurso que Hernán Cascari (actualmente, muy en el candelero con el tema de los enlaces a sitios de intercambio de archivos P2P) pronunció en el EBE 08 (Evento Blog España), que tituló como: “La muerte de los blogs”, y que me parece de obligada lectura para todo aquél que se quiera plantear en serio qué es lo que hace en la red, y por qué y para qué escribe. Sólo dejo un adelanto:

Desde que tengo memoria, cuando me preguntaban cuál era mi oficio yo decía escritor, o decía periodista. Así lo dije a los 15 años, a los 17, a los 23 y a los 30; siempre con la misma seguridad, con la convicción de no estar mintiendo.

Desde hace un cuarto de siglo vengo utilizando (para escribir mis cuentos y mis crónicas) las diversas herramientas de escritura que me proponen los tiempos: lápiz, cuaderno; tiza, pizarrón; bolígrafo, carpeta; máquina de escribir, folio A4; máquina de escribir eléctrica, folio carta; ordenador 286, wordperfect 5.0, formulario contínuo, impresora de chorro. Etcétera.

Nunca, en todo ese tiempo, a nadie se le ocurrió bautizarme cuadernero, ni pizarronero, ni carpetero, ni olivetero, ni wordperfectero, ni impresor de chorretero.

El siglo veinte era maravilloso: no importaba dónde escribieras, ni en qué soporte; siempre serías un escritor.

Pero a finales del año 2003, intentando mantener mi equilibrio cotidiano con el progreso, empecé a escribir una novela online, y en lugar de utilizar un cuaderno, o una pizarra, o un bolígrafo, o una olivetti… utilicé un blog.

Desde ese día suena el teléfono en casa y la gente pide hablar con un bloguero. Desde entonces sale mi nombre en la prensa precedido por la palabra blogger. Y me hacen preguntas sobre blogs, y no sobre lo que escribo. Y me pagan para que componga blogs, sin importar lo que en ellos redacte. Y me invitan a dar charlas en el Evento Blog, con todo pagado, y me alojan en un hotel fantástico, y me dan de comer.

Es decir, una vida de mierda.

n519888379_1131293_1486 Fuente: ciberprensa

Lo demás, altamente recomendable, lo tenéis en el blog de Casciari, Orsai –porque hay vida más allá de Espoiler-.

Hasta la vista, ciberespacio maltratado por mis quejas.

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