martes, 23 de junio de 2009

“Los mundos de Coraline” y las dobleces del calcetín

Gracias a la iniciativa de la “Fiesta del Cine”, organizada por FAPAE, la organización que agrupa a las productoras del audiovisual en España, muchas personas en diversos puntos de España hemos y podremos hoy todavía disfrutar de alguna película por el módico precio de dos euros. Si bien la idea es interesante –y en Francia ya es toda una tradición de 25 años-, le ha faltado la promoción adecuada, y que todavía el cine en días laborables no está muy extendido. Además, que las películas nos cuesten 2 euros con este maravilloso pasaporte nos recuerda que no hace tanto que entrar al cine costaba 3 euros (o 500 pelas).

Pero bueno, menos da una piedra. Recuerdo que una de las propuestas tradicionales de mi amigo Álvaro (a quien podéis leer –muy de vez en cuando- en Hablando por hablar-) sobre el tema del cine ha sido siempre la de bajar el precio entre semana, beneficiando a los cinéfilos y a las salas, que no están acostumbradas a recibir mucha gente. Exceptuando el tradicional pero cada día menos barato “Día del espectador”, y el cine regalado de los martes para la tercera edad (que bien se lo merecen, por otra parte); no hay oportunidad para que gente joven se pueda aprovechar de un día de la semana más barato.

¿Qué es lo que me ha dado tiempo a ver estos días de cine? Pues tuve la oportunidad de ver “Ángeles y Demonios”, la adaptación de la novela homónima de Dan Brown, que no tuve oportunidad de leer antes de ver la película (ya sé que esto me quita puntos como opinante, pero qué le vamos a hacer).

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Fuente: Flickr

Sinceramente, la peli me gustó. Me pareció una película fiel a lo que el espectador espera de ella, con una trama interesante, y bien llevada. La cuenta atrás nos permite mantener una intriga que hace que olvidemos utilizar la lógica en ciertas ocasiones, y se lo permitamos a los personajes (alerta “espoiler”: por ello entendemos que se lo tomen con calma entre un suceso y otro suceso y que luego lleguen siempre tarde).

Argumentalmente no sé a qué grado de fidelidad llega respecto de la novela, pero creo que el último giro es muy lógico, y nos deja a todos los personajes en su sitio.

Por otra parte, y pese a toda la polémica alrededor de su rodaje con la Iglesia Católica (que para algunos no fue más que una polémica prefabricada para darle algo de bombo a la cinta), me parece que puede ser una buena película para entender ciertas cosas de “culturilla” sobre la Iglesia: la elección de los papas, el papel de la seguridad en el Vaticano, la Historia de la Iglesia como una institución con errores a la vez que con aciertos… En definitiva, no creo que deba tomarse como una película de referencia respecto al tema, pero sí puede abrir la puerta a investigar y entender mucho más.

También tuve la oportunidad de ver otra película, quizás algo menos interesante por su argumento, pero mucho más por su forma, y que me ha dado para pensar. Os dejo con el tráiler para abrir boca:

Fuente: YouTube

Los mundos de Coraline es una película de ficción con un parecido tremendo a la factoría de Tim Burton  (“Pesadilla antes de Navidad”), con una historia basada en una obra del escritor inglés Neil Gaiman. Tal y como cuentan en esta crítica de Cinematical, lo que acerca ésta película de Henry Shelick (director de ésta, como también lo fuera, junto a Burton, de “Pesadilla antes de Navidad”) a las anteriores es la conjunción del bien y el mal, de la dulzura y el aspecto infantil con la maldad y la recurrencia al miedo. Y sobre todo, lo que marca escuela es la estética, que juega muy a favor de la película, convirtiéndose en el verdadero motor de ésta para el espectador adulto.

Pero si he titulado con Coraline esta entrada es por otra cosa. Si tenéis la oportunidad de ver la película (y no os preocupéis, que no voy a hacer ahora ningún espoiler, espero) os aconsejo que veáis con especial atención los créditos de inicio. Curiosamente, cuando un cineasta (o una obra en sí misma) quiere decirte algo, lo hace desde los créditos de inicio, que son el momento de mostrar algo al espectador de manera sucinta, de dejarle una idea en el subconsciente y dejar que él mismo saque –o no- conclusiones. En este caso, en los créditos de inicio asistimos al descosido y cosido posterior –al revés- de una muñeca (y hasta ahí puedo leer).

Los dobleces del calcetín, la dualidad entre las dos caras que puede tener un personaje de ficción, y también una persona. Ése es el tema que, para mí, está detrás de esta pequeña historieta de terror infantil, que nos puede decir más cosas de las que podemos pensar de inicio. Muchas personas nos muestran la mejor de sus caras, nos dan lo que queremos ocultando el reverso. Incluso muchas veces preferimos que sea así, e incluso ofrecemos también nuestro reverso; la parte de la tela que hemos preparado para mostrar fuera.

El problema que le ocurre a Coraline es que descubre lo que ocurre cuando el reverso, lo falso, anula lo real. Cuando el reverso amable se agota, y nos damos cuenta de que no hay nada bueno que la soporte. Y entonces… no os cuento más. Sólo me quedo con la idea de las dobleces, con las que puede tener una película, aparentemente para niños, pero bastante más encaminada hacia el público adulto. Y con una banda sonora altamente recomendable (que todavía no he encontrado en Spotify, una pena).

3128785421_887d35978e_bFuente: “Coraline Button Box” en Flickr 

 

 

Hasta la vista ciberespacio. Me alegra saber que seguís ahí, pese a mis infidelidades.