jueves, 17 de diciembre de 2009

Para escuchar la radio: La Transversal

Las noches de domingo en Radio Nacional no hablan de fútbol, ni de toros, ni tan siquiera de política nacional... Desafiando la lógica de la parrilla radiofónica canónica en España, "La Transversal", dirigida por Paco Tomás, ocupa durante los últimos tres años la franja que inicia la madrugada del domingo al lunes. "La Transversal: el programa de los lunes que sólo se escucha los domingos" es la careta de entrada de un programa difícilmente asociable a un formato concreto de la radio actual. Aunque su director lo asocia a un magazine de humor, también incluye elementos propios de otros registros radiofónicos, como el reportaje; y lenguajes desterrados de la actualidad de las ondas, como el formato dramático.
“Un programa sin conductor, sin destino y sin sentido. LA TRANSVERSAL no es un programa un radio, es una excusa para pasar del domingo al lunes disfrutando de los diferentes sabores de la radio y la cultura. Queremos compartir contigo un pequeño catálogo de caprichos que van de lo mínimo a lo sublime, siempre cosidos con una buena dosis de humor para abrir la semana. LA TRANSVERSAL es una revista bizarra sin conductor que pretendemos convertir en un pretexto para la charla, los reportajes y la risa.”
El surgimiento de La Transversal se explica en el proceso de renovación que vive el Ente Público con la llegada de Luis Fernández a su dirección - el primer Director de RTVE elegido por consenso entre los partidos políticos mayoritarios, y recién sustituido por Alberto Oliart. En ese momento, llegan a Radio Nacional nuevas voces -Juan Ramón Lucas y Toni Garrido para el informativo de la mañana y el magazine de la tarde, respectivamente- y también un nuevo director de programas, José Ángel Esteban, que intentó llevar a cabo una modernización del lenguaje y el estilo de la radio pública. Paco Tomás, en una entrevista, nos desveló las claves del nacimiento del programa:
"Todo esto parte de una mesa giratoria en un chino, donde un grupo de personas hacemos una tormenta de ideas, y surge el nombre del programa. Había una idea general, en esta atmósfera de cambio, de que la radio fuera más transversal; es decir, que algo que dijera Juan Ramón Lucas por la mañana sirviese para por la noche, y que se comentara con otro punto de vista en el programa de Toni Garrido por la tarde. Así surgió La Transversal, un nombre que nos hacía gracia porque sonaba a compañía de autobuses – “La Sepulvedana” –. Y a partir de ahí surgieron los reportajes, con la idea de los seis grados de separación; los personajes como Enrique y Ana…"
La clave de La Transversal es, posiblemente, la teoría de los "seis grados de separación" (que se puede consultar en Wikipedia), por la cual los reportajes que aparecen en el programa intentan cubrir no sólo un tema, sino cuatro o cinco, enlazados por relaciones inverosímiles. En cierto modo, La Transversal asume como propio el mecanismo causal de redes como Internet, capaces de enlazar temas que no tienen apenas relación a partir de varios links intermedios. De esta manera, el reportaje supone un universo en sí mismo de diversos temas, que abarcan muchos más minutos que un reportaje tradicional. Todos los reportajes, pese a sus ramificaciones, parten de un eslabón inicial que remite siempre a un mismo tema: el tema del programa. Las ficciones conforman otro de los puntos fuertes del programa, hiladas siempre con personajes reales y referencias que en ocasiones son profundamente generacionales, como el caso de "Las aventuras de Enrique y Ana", los superventas de la canción infantil de los primeros ochenta. Los personajes de ficción del programa crecen a partir de la colaboración de los oyentes, que en ocasiones se convierten casi en uno más de las criaturas que habitan La Transversal. La Transversal comenzó siendo, en sus primeras dos temporadas, un programa de dos horas; aunque en la actualidad ha quedado reducido a 45 minutos, de las 00:15 a la 01:00 de la madrugada. Aunque este cambio ha provocado una reducción considerable de los personajes y los reportajes, el programa sigue manteniendo la capacidad de unir buen humor y un trabajado trasfondo de referencias culturales, que permiten transmitir cultura a la vez que divertir. Sin embargo, que nadie se lleve a engaño: La Transversal no es un programa de actualidad, como nos explica Paco Tomás:
“Había una cuña al principio, que decía que La Transversal es un programa “de la actualidad de todos los tiempos”. Me parece que funciona muy bien, porque nosotros podemos comenzar un reportaje hablando de las túnicas romanas, pasando por los huesos de aceituna, una exposición del MACBA, el último disco de Fangoria o la corrupción política…"
Y es que La Transversal, además de cultura y buen humor, aporta una manera distinta de ver la radio, una intención de proponer otro formato a un medio acostumbrado a hacer lo mismo, a las mismas horas, y con las mismas voces. Paco Tomás nos plantea la misma inquietud; ¿por qué la radio tiene que renunciar a modernizarse? ¿Por qué renunciar a Internet?
"Hubo una vez, en La Casa de la Radio, que una persona intentó desacreditar el programa diciendo que La Transversal era un programa que se hacía escribiendo una palabra en Google. Y yo le dije: “Sí, claro”. Lo que me parecería absurdo es seguir haciendo radio como en los años cincuenta. Teniendo una herramienta tan buena como Internet, ¿vamos a seguir con las cintas? Y eso que nosotros hacemos radioteatro, que es muy antiguo; pero de otra manera, muy influidos por la cultura pop y esas cosas, pero en definitiva es radioteatro. ¿Por qué vamos a renunciar a Internet?"
Como epílogo, os dejo una pequeña pieza de audio con una introducción "muy personal" sobre La Transversal: La Transversal se emite los lunes de 00:15 a 01:00 en Radio Nacional de España. Se puede escuchar el podcast aquí. Hasta la vista, ciberespacio.

viernes, 4 de diciembre de 2009

[CTRL+Z]: Zapatero descubre el método abreviado para deshacer el conflicto con los internautas provocado por González-Sinde

El presidente Zapatero ha rectificado la decisión de la ministra Ángeles González-Sinde, que incluyó en la nueva Ley de Economía Sostenible la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual, con capacidad para cerrar páginas web que ofrezcan acceso gratuito a contenido protegido. El Gobierno y Cultura se han visto obligados a rectificar frente a un movimiento firme y fugaz de defensa de la libertad en Internet, encabezado por empresarios y periodistas de la Red.

Portada del diario Público de hoy (Fuente: Kiosko.net)

Parece que el Presidente – del que ya era conocida una cierta vocación personalista en el poder – ha descubierto, como destaca en su portada de hoy el diario Público, el método de teclas abreviado para deshacer [CTRL+Z] una decisión como poco polémica. De esta manera, merced a una decisión desafortunada incluida en una Ley – la de Economía Sostenible – que cada vez parece más una caja de mudanza en el que cada miembro del Gobierno metió lo que le apetecía, se aplaza el verdadero debate sobre la necesidad de un cambio en las industrias culturales y su visión de la Red.

Porque, pese a la antipatía que generen sus protestas, los artistas tienen derecho a reivindicar una remuneración por la distribución de sus canciones en la Red, aunque hayan pensado que pueden conseguirlo – como piensa también el lobby del cine, que cuenta con González-Sinde en el ministerio – exigiendo al Gobierno medidas coercitivas. Se equivocan, porque su reivindicación no persigue que se pague a los autores; intentan mantener con vida una industria, la musical, que debe centrarse en el cambio de modelo de negocio antes que en el pataleo administrativo.

Y como la industria de la música, la del Cine; o la industria informativa-periodística; todas deben de hacer un esfuerzo para ofrecer un producto por Internet – y no contra Internet – que sea atractivo, y por el que merezca la pena pagar un precio. Recurrir a la excepción cultural tendría sentido si Internet hubiera paralizado la producción musical; pero es que esto no ha sido así, sino todo lo contrario: Internet ha dado espacio a nuevos artistas, que se han visto liberado de la tiranía de las discográficas, y ha revalorizado el papel de la música en directo.

¿Quién es el verdadero afectado por Internet y las descargas? La industria intermediaria, las grandes discográficas… y también los autores, en cierto modo. Reducir el debate al cierre de sitios web es una perversión y supone la vulneración de la libertad que es elemento definitorio de la Red, además de una pérdida de tiempo. Hablemos de micropagos, de modelos de negocio, de Spotify, de servicios Premium… y por ahí, pensemos en un nuevo modelo que asegure la rentabilidad de la creación cultural, aunque no lo haga necesariamente con las empresas intermediarias. Y ese debate también nos compete a los que nos dedicamos al periodismo, o estudiamos para ello.

La otra pata del banco de los sucesos de los últimos días es, en cambio, mucho más halagüeña: parece que el Gobierno está dándose cuenta de que existe Twitter. También es cierto que González-Sinde ya llegó al cargo escarmentada por la antipatía que suscita en la Red, pero que en menos de 48 horas se tenga en cuenta un movimiento que ha partido de los blogs y del microblogging ya es un avance. Aunque no se puede aceptar – como dijo Cultura– que estas 14 personas que se reunieron ayer, sean la representación de Internet – algo que negó ayer Ignacio Escolar, pero que ha quedado sin analizar consecuentemente.

El siguiente avance será avanzar en el uso de la Red como verdadera herramienta de democracia directa. Entender que la blogosfera puede contarse como representación efectiva de una parte de la población que piensa en conjunto, se declara a favor y en contra de algunas cosas, y es capaz de llevar a cabo debates más sinceros y libres que los que aparecen en el Parlamento.

Hasta la vista, ciberespacio.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El decrecimiento y el desarrollo se cruzan en la Universidad

El cierre del ciclo “1969, 1989, 2009: Hacerse cargo de la realidad”, organizado por la Universidad de Comillas, introdujo dos perspectivas diametralmente opuestas: un teórico del decrecimiento como Carlos Taibo, junto a un trabajador por el desarrollo como Gonzalo Sánchez-Terán, con una extensa experiencia en África.

Resulta realmente curioso escuchar en una misma conferencia un alegato en pos del replanteamiento del desarrollo, de cuestionamiento del discurso productivo capitalista, y, a renglón seguido, encontrar otra voz que expone las necesidades de un continente olvidado por el desarrollo económico como África. Dos visiones totalmente contradictorias, no tanto por su fondo, como por la elección de su punto de vista para entender el lema del ciclo propuesto por la Universidad Pontificia de Comillas: “Hacerse cargo de la realidad”.

Desde el pasado lunes 30 de septiembre, hasta la tarde de hoy, esta Universidad ha propuesto una serie de conferencias bipartitas (dos ponentes, con dos temas; en un mismo espacio físico y temporal); bajo la motivación del signo que ostentan los años que cierran las décadas de los sesenta y ochenta, años fundamentales para entender el mundo que hoy vivimos. De esta manera, tal y como 1969 y 1989 habían supuesto una toma de conciencia de la capacidad de la sociedad civil para provocar cambios –algunos más exitosos que otros, recordando la Primavera de Praga de Alexander Dubcek –, 2009 se plantea desde estas jornadas como otro momento clave para hacerse cargo de los retos del presente, que ya es futuro. Aunque, dicho sea de paso, mucho tendría que progresar la Conferencia de Copenhague para que este ciclo de doce meses, que pronto terminamos, sea recordado como algo más que “un año de crisis”.

El perfil general de las intervenciones destacó por su calidad: tanto Carlos Taibo, que contaba con el hándicap de tener que justificar una visión del mundo – la del decrecimiento – no exenta de críticas, como Gonzalo Sánchez-Terán, que demostró una grandísima pasión por los verdaderos problemas del continente africano, muy alejado del paternalismo del que a veces se acusa a los cooperantes europeos.

Las posturas del decrecimiento parten de un cuestionamiento de la lógica de desarrollo capitalista: “Nos hemos acostumbrado a la ecuación que equipara el crecimiento económico con la cohesión social”, que lleva a lo que Carlos Taibo denominó como “un modo de vida esclavo”. Esta filosofía de vida en el consumo se asienta en tres pilares fundamentales: la publicidad, el crédito y la noción de caducidad de los productos. Como buen profesor – Taibo imparte clases en la Universidad Autónoma de Madrid a los alumnos de Ciencias Políticas – supo llenar su discurso de metáforas, ejemplos y pequeñas historietas.

Este proyecto de vida en la esclavitud moderna supone una anulación de la vida social, sustituida por al vida del consumo, y un olvido de la visión a largo plazo; lo cual se hace más urgente en el momento actual, cuando no estamos seguros de que la vida que la siguiente generación va a ser mejor que la de la generación actual –algo que había sido una constante en la historia del desarrollo humano: los hijos viven mejor que sus padres, éstos han vivido mejor que sus abuelos…–.

Planteada una justificación de un proceso de decrecimiento, que prime el reparto del trabajo, al reducción de infraestructuras, la simplicidad y la sobriedad… queda la duda razonable de si esto se puede aplicar de la misma forma para todos los países. Para Carlos Taibo, no puede aplicarse de la misma forma, pero debe exigirse que los países en desarrollo no comentan los mismos errores que sus vecinos del Norte.

Y es que África está creciendo, y en este 2009 – un dato para que sea recordado – el continente materno del género homo ha alcanzado los mil millones de habitantes. Gonzalo Sánchez-Terán partió de esas buenas noticias, que pasan por la llegada de capital por distintas vías, el proceso de urbanización, el descenso del número de conflictos bélicos, o el desarrollo de las democracias… para dibujar una fotografía global del continente.

“África tiene cuatro cepos: las fronteras, los líderes, la riqueza y la tierra”, Sánchez-Terán recurría a la imagen del cepo para analizar los males endémicos que provocan el estancamiento de muchos países del continente en su proceso de desarrollo. A partir de ejemplos de países concretos, su discurso sobre el continente africano se fue enriqueciendo, y consiguió involucrar a todo el auditorio con un discurso apasionado, apegado al continente y a su sociedad.

Guinea Conakry, Chad o Liberia – entre los muchos países que podría haber elegido – sirvieron para comentar las distintas realidades del continente, y el peligro de los ya citados “cepos”. El cepo de las fronteras, derivado del Congreso de Berlín: “un acto criminal”; o el cepo de los líderes, surgidos a influencia de los que ejercieron el poder colonial, con el modelo de “hombre fuerte”, autoritario y nada dialogante – nada parecido al origen de las sociedades africanas –.

Sánchez-Terán pintó una África que cuenta con riqueza –oro, bauxita, petróleo, coltán... – que constituye otro “cepo” más para su desarrollo, al atraer el control de las multinacionales. Un continente naturalmente rico, pero que se hace pobre cada día, con el avance de la desertización de la tierra, su cuarto “cepo”, provocado por el mismo modelo consumista y cortoplacista ideado en el Norte y denunciado por Carlos Taibo.

El debate concluyó en el punto común de la necesidad de nuevos paradigmas, y el mantenimiento de la ayuda al desarrollo como una medida correctora de los vicios del paradigma del capitalismo salvaje. Sánchez-Terán aportó el eslogan unificador al final de su intervención: “Tenemos que conspirar, etimológicamente, respirar juntos”.

Hasta la vista, ciberespacio. Espero que hayáis disfrutado de la reseña tanto como yo de la conferencia. Lamento los problemas de maquetación y fuentes, son gajes del hecho de que mi PC esté de vacaciones...