viernes, 4 de diciembre de 2009

[CTRL+Z]: Zapatero descubre el método abreviado para deshacer el conflicto con los internautas provocado por González-Sinde

El presidente Zapatero ha rectificado la decisión de la ministra Ángeles González-Sinde, que incluyó en la nueva Ley de Economía Sostenible la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual, con capacidad para cerrar páginas web que ofrezcan acceso gratuito a contenido protegido. El Gobierno y Cultura se han visto obligados a rectificar frente a un movimiento firme y fugaz de defensa de la libertad en Internet, encabezado por empresarios y periodistas de la Red.

Portada del diario Público de hoy (Fuente: Kiosko.net)

Parece que el Presidente – del que ya era conocida una cierta vocación personalista en el poder – ha descubierto, como destaca en su portada de hoy el diario Público, el método de teclas abreviado para deshacer [CTRL+Z] una decisión como poco polémica. De esta manera, merced a una decisión desafortunada incluida en una Ley – la de Economía Sostenible – que cada vez parece más una caja de mudanza en el que cada miembro del Gobierno metió lo que le apetecía, se aplaza el verdadero debate sobre la necesidad de un cambio en las industrias culturales y su visión de la Red.

Porque, pese a la antipatía que generen sus protestas, los artistas tienen derecho a reivindicar una remuneración por la distribución de sus canciones en la Red, aunque hayan pensado que pueden conseguirlo – como piensa también el lobby del cine, que cuenta con González-Sinde en el ministerio – exigiendo al Gobierno medidas coercitivas. Se equivocan, porque su reivindicación no persigue que se pague a los autores; intentan mantener con vida una industria, la musical, que debe centrarse en el cambio de modelo de negocio antes que en el pataleo administrativo.

Y como la industria de la música, la del Cine; o la industria informativa-periodística; todas deben de hacer un esfuerzo para ofrecer un producto por Internet – y no contra Internet – que sea atractivo, y por el que merezca la pena pagar un precio. Recurrir a la excepción cultural tendría sentido si Internet hubiera paralizado la producción musical; pero es que esto no ha sido así, sino todo lo contrario: Internet ha dado espacio a nuevos artistas, que se han visto liberado de la tiranía de las discográficas, y ha revalorizado el papel de la música en directo.

¿Quién es el verdadero afectado por Internet y las descargas? La industria intermediaria, las grandes discográficas… y también los autores, en cierto modo. Reducir el debate al cierre de sitios web es una perversión y supone la vulneración de la libertad que es elemento definitorio de la Red, además de una pérdida de tiempo. Hablemos de micropagos, de modelos de negocio, de Spotify, de servicios Premium… y por ahí, pensemos en un nuevo modelo que asegure la rentabilidad de la creación cultural, aunque no lo haga necesariamente con las empresas intermediarias. Y ese debate también nos compete a los que nos dedicamos al periodismo, o estudiamos para ello.

La otra pata del banco de los sucesos de los últimos días es, en cambio, mucho más halagüeña: parece que el Gobierno está dándose cuenta de que existe Twitter. También es cierto que González-Sinde ya llegó al cargo escarmentada por la antipatía que suscita en la Red, pero que en menos de 48 horas se tenga en cuenta un movimiento que ha partido de los blogs y del microblogging ya es un avance. Aunque no se puede aceptar – como dijo Cultura– que estas 14 personas que se reunieron ayer, sean la representación de Internet – algo que negó ayer Ignacio Escolar, pero que ha quedado sin analizar consecuentemente.

El siguiente avance será avanzar en el uso de la Red como verdadera herramienta de democracia directa. Entender que la blogosfera puede contarse como representación efectiva de una parte de la población que piensa en conjunto, se declara a favor y en contra de algunas cosas, y es capaz de llevar a cabo debates más sinceros y libres que los que aparecen en el Parlamento.

Hasta la vista, ciberespacio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado...Querido...(tampoco)...

Habiendo ojeado de manera general este blog, la impresión que da es de aborrecimiento, repelencia y decepción.

Remarco la palabra decepción debido a la prepotencia que rezuma la estructura temática, que para un "estudiante" de periodismo resulta bastante pedante.

Me voy a tomar la libertad de hablar coloquialmente: es usted (le llamo de usted por cortesía, ya que no le considero con ese Título) un cretino. ¿Cómo se le ocurre expresarse de este modo tan pueril?

Sinceramente pienso que no se debería dedicar al arte de informar llamado periodismo.

Sin ningún asunto más por tratar, un cordial saludo.

Eduardo Cado Salcedo.
Crítico eventual de Prensa Y Correspondencia Pública.

MiguelÁngelMoreno dijo...

No pienso quitar el comentario, porque no tengo necesidad de censurar a nadie; pero me veo obligado a defenderme ante una crítica tan poco fundada como que se desacredita a sí misma por medio del insulto. Yo, el pueril, todavía en este espacio no he llamado "cretino" a nadie; y usted sí lo ha hecho.

¿Qué prepotencia se revela en mi estructura temática? Mi blog, una bitácora personal en la que vuelco mis experiencias relacionadas con el periodismo, la solidaridad, o el pensamiento... no se presenta más que como una manera de volcar mis inquietudes. En ningún momento me he dirigido a esta ventana de manera prepotente, sino todo lo contrario, mostrando en muchísimas ocasiones mis dificultades para comprender ciertas cosas.

Sinceramente, me siento decepcionado porque usted sí que ha sido prepotente en su comentario. Internet, al menos como yo lo entiendo, es un lugar para el debate y la propuesta, para la discusión y la búsqueda de alternativas. Sin embargo, ahora me encuentro un comentario como éste, en el que sólo veo ganas de atacar y de incomodar.

Mi pregunta es: ¿tiene usted algún pensamiento, alguna idea que merezca la pena el comentario? ¿Está usted en desacuerdo conmigo en algo que he escrito? Perfecto entonces: hablemos, intercambiemos comentarios y enriquezcamos la conversación. Si no es el caso, me temo que no me merece el más mínimo interés.

Álvaro Méndez dijo...

Todo mi apoyo para el autor de este blog. Un periodista sin complejos que no se deja increpar por fanáticos de la censura de todo lo que no sea como él piensa.

Eduardo Cado, si es que es ese su verdadero nombre, deje de estrangular las opiniones de los demás. El crítico cita referencias, da razones, y usted solo destruye.

Lo siento, eso ha sido muy pedante. Mejor dicho: Eduardito, dedícate a otra cosa, chavalote.