martes, 27 de julio de 2010

Wikileaks destapa la trastienda de la guerra en Afganistán

El día de ayer podría haber sido un día cualquiera en la información sobre la campaña de las fuerzas internacionales de la ISAF en territorio afgano. Sin embargo, a partir de una fundación y una página web, que destaparon y cedieron a tres prestigiosos periódicos más de 90.000 informes militares sobre la guerra de Afganistán, salieron a la luz datos sobre muertes de civiles afganos y otros asuntos desconocidos hasta la fecha, que se difundieron en pocas horas por todos los medios. ¿Qué es Wikileaks? ¿Qué significa como fuente informativa?

Wikileaks se presenta en su página principal como “una herramienta que puede convertirse para el periodismo en algo tan importante como la Ley de Libertad de la Información”. Se trata de una cita del Time Magazine, en su artículo “A Wiki for Whistle-Blowers” (“Una Wiki para soplones”, artículo en inglés). Como iniciativa, surge a partir del esfuerzo de varios activistas online, en varias partes del globo, en diciembre de 2006; y se esconde detrás del paraguas de la supuesta editora The Sunshine Press  (de la cual no he podido encontrar unawikileaks_logo página oficial, o al menos la que puedo encontrar me remite a una casa de discos sobre naturaleza, que creo que no coincide mucho con lo que buscamos. Aunque sí he podido encontrar una página en Facebook). Desde su página web, se describen como un medio oportuno para mejorar la democracia y la transparencia, destacándose como un servicio público para periodistas, “soplones” y activistas. 

Para ello, se apoyan en el caso de los “Pentagon Papers”, los informes del gobierno americano publicados en el New York Times en 1971, gracias al “soplo” de un oficial del Departamento de Estado norteamericano, sobre la guerra de Vietnam y su expansión a otros países, como Laos. En este caso, la Corte Suprema de Estados Unidos se pronunció a favor de una prensa libre y poco restringida, que pudiera sacar a la luz los fallos e irregularidades del gobierno. Wikileaks dice recoger el espíritu dicha sentencia, y la potencia a través de un conjunto de servidores en los que se pueden alojar los documentos y filtraciones oportunas, como por ejemplo, las de ayer sobre la guerra en Afganistán.

“Afgan War Diary 2004-2010”

Éste es el título del último gran “leak” (“filtración”), que levantó la actualidad internacional con más de 90.000 informes sobre las fuerzas internacionales que operan en Afganistán (ISAF: Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad, siglas en inglés). Entre los datos más importantes que se revelan en él destacan las muertes de civiles afganos en sucesos de guerra (que podrían ser calificados de “crímenes de guerra”, según el fundador de Wikileaks, Julien Assange), muertes que no se conocían hasta la publicación de estos informes. También se habla en estos informes de una posible connivencia entre los servicios secretos pakistaníes (ISI) y la insurgencia talibán, a través de un antiguo general de los servicios secretos pakistaníes y simpatizante de los fundamentalistas.

Estas filtraciones, que fueron clasificados por las autoridades norteamericanas como “irresponsables” y que violaban la seguridad nacional, dieron la vuelta al mundo no sólo a través de la página de Wikileaks, sino por medio de tres medios de comunicación de reconocido prestigio: The Guardian, Der Spiegel, y The New York Times. Por su parte, desde los portavoces del gobierno afgano (dirigido por Hamid Karzai, quien ha sido muy criticado en los últimos años por la corrupción reinante en el país) se han limitado a valorar estos informes como algo “que ya se sabía”, y que les daba –supuestamente- la razón en las dificultades de la pacificación del país.

Los documentos se refieren, en su mayoría, a las actuaciones que tuvieron lugar durante la estancia del republicano George W. Bush en la Casa Blanca. Es por esto que también se ha especulado con que la Administración Obama pudiera haber sabido de antemano que estas filtraciones se iban a producir. En este sentido, Obama se ha pronunciado respecto a los informes, entendiéndolos como un reflejo de que el esfuerzo de Estados Unidos en la guerra necesita un cambio de estrategia, una revisión de la política respecto a Afganistán.

La transparencia de Wikileaks (artículo de El País)

La propia Wikileaks, desveladora de misterios, resulta un enigma en sí mismo a la hora de comprobar su julian_assange_250pxfuncionamiento o su financiación. En principio, recibe dinero a partir de donaciones y no tiene empleados: se mantiene con cinco voluntarios de manera estable y alrededor de 1.000 colaboradores. Entre sus haberes, como relata este reportaje de Elpais.com, están haber desvelado casos de corrupción en Holanda, matanzas en Kenia o haber destapado las listas del partido racista británico BNP.

Su fundador, Julien Assange, que explicó los pormenores de los “Afgan Diaries” en una rueda de prensa en el Press Club de Londres, es un hacker australiano que ha decidido restringir su libertad de movimientos para no tener problemas con los países afectados por las filtraciones, como aparece en Elmundo.es. Además, es el responsable de una de las leyes de información más abiertas del mundo, la de Islandia.

Las consecuencias periodísticas

Wikileaks ha propuesto con sus filtraciones una de las ideas más habituales de los defensores de Internet como un foro públic de discusión: la idea del contenido relevante, el que importa, accesible a todo el mundo. Las filtraciones son públicas, de manera que conocer unos u otros datos depende del interés de las personas, no de la intermediación del periodista.

Sin embargo, Wikileaks ha necesitado de medios y de organizaciones periodísticas para obtener notoriedad: en este caso se ha tratado de The Guardian, The New York Times y Der Spiegel; a los que luego se han unido todas las empresas periodísticas. Por muy públicas que sean las filtraciones, los usuarios siguen necesitando alguien que se las contextualice, que le explique qué es lo importante de todo el contenido a su disposición. Pero el contenido sigue estando ahí, accesible a todos. Como dice Borja Bergareche en ABC.es, la “garganta profunda” puede ya no ser de carne y hueso, sino una página web… pero lo que no cambia es el papel de la prensa como portavoz de la opinión pública ante los excesos de los gobiernos. Ojalá de verdad sea así.

 

Un artículo para volver a la actividad blogosférica… También me podéis escuchar en Onda Cero Radio (en las noticias de Internacional).

Hasta la vista, ciberespacio