miércoles, 29 de diciembre de 2010

CNN+ paga los errores de otros

La noche del martes 28 -a la postre, Día de los Santos Inocentes- al miércoles 29 de diciembre de 2010 será recordada por el periodismo español como la noche de la indignidad. La noche en la que vimos cómo un canal 'todo noticias' -el único de propiedad privada que ha tenido nuestro país- se convertía en un 24horas sobre el concurso bandera de Telecinco. En el cambio salimos perdiendo todos: los periodistas -los de CNN+, evidentemente, y el resto, que teníamos su señal como sonido e imagen de fondo continuas en la mayoría de las redacciones-; pero también la sociedad, que pierde una voz importante, no tanto por las estadísticas de audiencia sino por la calidad de una información independiente y respaldada audiovisualmente gracias a un acuerdo con una de las cadenas más importantes a nivel mundial: CNN. Así despedía Benjamín López la emisión de CNN+, atribuyendo valientemente la responsabilidad a los directivos de PRISA, los responsables de una gestión megalómana que ha repercutido en unas deudas que sólo se han sabido gestionar a partir del despido de trabajadores y el cierre de canales. Y no nos queda más remedio que hablar de la gestión de PRISA porque ayer en la manifestación contra el cierre no sólo se habló de CNN+. También se veló en un improvisado funeral por Cuatro y se oyeron gritos ante los despidos que sufre el económico Cinco Días. Ante todo ello, el consejero delegado de la compañía Juan Luis Cebrián, fue el más criticado por los manifestantes que se reunieron este martes a las 20.00 horas frente a la sede de PRISA en Gran Vía, 32 (sede de la SER y las emisoras radiofónicas del grupo, entre otras). Los gritos estuvieron dirigidos contra Cebrián por su gestión, pero también contra Telecinco como cadena responsable de la decisión del cierre. Y es que la indignación no se reduce a la pérdida de un canal, ya que PRISA no decidió mantenerlo con la opción que disponía de utilizar uno de sus antiguos canales de TDT en régimen de alquiler para realizar un canal de noticias. Lo indignante es cómo se sustituye -de la noche a la mañana- un canal de noticias por un 24 horas de opio televisivo, llamado 'Gran Hermano TV'. De alguna manera, periodistas y ciudadanos nos vamos quedando paulatinamente sin referentes en la televisión, como reconocía Elvira Lindo. De dos canales exclusivamente de noticias en abierto nos quedamos con uno: la televisión pública, aquella que es más sensible a las manipulaciones y los vaivenes políticos. Porque, si consideramos que actualmente el 24 horas de TVE puede mantener todavía nuestra sed de noticias actualizadas y contextualizadas, deberíamos recordad la fragilidad que puede tener esta independencia informativa: cambios de legislatura, crisis varias en el mercado de la publicidad televisiva que lleven a las 'teles' privadas a recortar financiación o licencias a TVE... No es difícil que en poco tiempo nos quedemos sin canales 'todo noticias' en nuestra televisión. Y entonces, nos volveremos a la BBC, miraremos con envidia, y nos resignaremos. Y lo mismo hasta le cogemos el gusto a Gran Hermano... y nos convertimos, como se decía durante la noche del martes en Twitter, en "Italia del Oeste". Esperemos que no. Hasta la vista, ciberespacio cabreado por el cierre de una ventana más a la realidad.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Casi preparándonos para cerrar este año 2010, celebramos en esta noche una de las veladas más especiales del año. La Navidad, el nacimiento de Jesús, es la fiesta principal para los que somos creyentes, pero tiene significado para todos. Para algunos significa familia, para otros unidad, esperanza, calidez, una cena en conjunto... Cualquiera de esos significados es digno de una felicitación, sin preguntarse por creencias o ideales. Para mí esta Navidad es, sin duda, la de las luces: las luces que provocan que tu vida siga adelante pese a todo, las que te alumbran un nuevo sendero para seguir caminando, las que te indican que hay algo más allá de aquél guijarro maldito con el que tropezaste. Que las luces de Navidad iluminen el camino. ¡Feliz Navidad!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Algunas ideas a la vuelta del debate sobre Wikileaks

La mesa redonda organizada por El País para tratar el fenómeno Wikileaks (la ‘Era Wikileaks', como se dijo durante el debate) registró una participación muy alta el pasado martes en el auditorio del CaixaFórum de Madrid. El debate, si bien muy esperado, no arrojó tantas claves como cabría esperar.

La cita tuvo una asistencia inesperada para ser un debate sobre periodismo. Que lo organizara El País y le diera difusión en su portada ayudó mucho a movilizar a una gran cantidad de personas, que protagonizaron colas interminables a la entrada del recinto, las cuales hicieron renunciar a más de uno a entrar al debate. De hecho, los que conseguimos entrar (yo lo hice gracias a Ángel Calleja, compañero de Madridiario, que llevaba haciendo cola y pasando frío bastante rato) acabamos en una sala anexa al auditorio viendo la mesa redonda en una pantalla gigante.

La sensación que me quedó a la salida del debate es la de constatar que seguimos un tanto perdidos en las cuestiones de la denominación de Wikileaks, de la consideración de Assange como periodista o no (lo cual tiene una gran importancia si pensamos en el delicado punto de su protección judicial, que no es la misma si se le considera parte de una organización periodística que si se le reduce sólo al de fuente), y no se llegó a analizar demasiado los contenidos de estos papeles.

Por otra parte, respecto a los ponentes dio la sensación de que acudieron "a vender su libro", sin tratar de organizar un verdadero diálogo -que sólo se dió, quizás, en las discusiones entre Javier Moreno (El País) y Borja Bergareche (ABC.es)-. Javier Moreno estaba en esa posición como representante del único diario que en España está revelando las filtraciones, algo que le sucedía de manera similar a Gilles Tremlett, pero no se entendió que Javier Bauluz -muy certero en sus primeras intervenciones- saliera con el apoyo a los medios que piden participación económica de los lectores, en una referencia muy directa a su medio digital, Periodismo Humano.

Pero del debate se sacan muchas conclusiones positivas. La primera es tan palmaria como relevante: a la gente le importa el asunto. Las colas demuestran reflejan la importancia que para muchas personas tiene este caso, además de sus implicaciones periodísticas. No estamos hablando de un debate exclusivo de geeks o de periodistas tratando de autopsicoanalizar a su profesión de nuevo. Esta vez hay un verdadero interés público.

Entre las revelaciones que realizó Javier Moreno estuvieron los 'esfuerzos' que realizó El País para estar en el grupo de los cinco diarios escogidos, además de la confirmación de que el grupo de cinco periódicos que tenía las filtraciones consultó a la Casa Blanca qué papeles consideraba que debían seguir siendo secretos y cuáles no -aunque a continuación añadió que "en algunos cables no hicimos ningún caso"-. Otra revelación de menor intensidad fue la confirmación de que El País contaba con supuestos datos sexuales escandalosos dentro de la operación Gürtel.

Borja Bergareche y Javier Bauluz ejercieron como contrapuntos críticos. Bauluz abrió el fuego cruzado sentenciando que, si bien el asunto Wikileaks es "bueno para el periodismo", también es "una vergüenza para los medios que salga por otro sitio que no sea un medio informativo". Bergareche expresó, más allá de las discusiones entre cabeceras, sus dudas sobre Wikileaks, así como su percepción de que las filtraciones van a provocar un recrudecimiento del secretismo, más que un estímulo de la transparencia.

Bergareche también expuso una idea interesante: Wikileaks puede producirse porque un gobierno como el norteamericano levanta acta de lo que hace su diplomacia (¿de todo lo que hace?), ya que "no habría un Wikileaks de China o Irán".

Las preguntas del público fueron más 'regateadas' que contestadas por parte de los ponentes, especialmente las más incisivas respecto al tratamiento informativo de El País en estos cables, o las críticas sobre la posición española ante ciertos países que se han demostrado violadores flagrantes de Derechos Humanos, además de, claro está, las consecuencias del caso de la muerte de José Couso

De alguna forma, Wikileaks nos está demostrando que a la gente le importa más de lo que parecen estos temas, y que puede que a lo mejor el debate no tenía por qué ser tan sólo periodístico, sino también social. ¿Hasta qué punto toleran nuestras sociedades la transparencia? ¿Nos hace sentir más libres, o también más vigilados, ya que la transparencia puede mezclarse también con el ámbito de nuestra vida privada? Debates como el del pasado martes te recuerdan que no todo son 'pajas mentales' periodísticas. La sociedad está ahí, y sabe lo que le interesa. Hasta la vista, ciberespacio

sábado, 4 de diciembre de 2010

Una recomendación cultural

No suelo realizar muchas recomendaciones culturales (de hecho, últimamente he dejado incluso de subir artículos sobre cine, algo que debería recuperar), pero hoy me gustaría acercaros una propuesta que tiene que ver mucho conmigo, por ser mi hermana una de sus protagonistas. Os presento una exposición pictórica muy interesante:

Flyer.001

Como yo no me podría expresar mejor, os dejo con una de las protagonistas para que os explique el concepto de la exposición:

“El jueves próximo (2 de diciembre), a las 21 horas, se inaugurará la exposición colectiva en el bar/restaurante Txueca "Diversas miradas al retrato". Txueca es un establecimiento agradable, en una zona céntrica, espero que disfruten con nuestro trabajo mientras toman una primera copa para celebrarlo. Estará abierta hasta el 4 de Enero.

Somos 13 artistas de diferente formación, muchos llevamos un tiempo quedando para hacer retratos colectivos, algunos de los cuales podréis ver en la muestra. Es una exposición modesta y habrá un pequeño listado con los precios de las obras, en su mayoría individuales, por si alguna les interesara.

El lugar se encuentra en la plaza Vázquez de Mella, 10.”


Ver mapa más grande

Ya os contaré qué tal la inauguración. Que la disfrutéis.

 

 

Hasta la vista, ciberespacio.