jueves, 27 de octubre de 2011

Coldplay ofrece un espectáculo retransmitido a nivel mundial que en Madrid sabe a poco

La banda británica Coldplay presentó al mundo su nuevo disco 'Mylo Xyloto' en la madrileña plaza de toros de Las Ventas, con un espectáculo retransmitido mundialmente por YouTube y marcado por la personalidad de Chris Martin, el despliegue de luces, pirotecnia, color... y por su corta duración. Una hora y 20 minutos escasos que supieron a poco a los más de 15.000 espectadores que reclamaban otro tema mientras en la señal de vídeo ya ponían los créditos.

Coldplay se presentaba en Madrid, y la expectación era máxima para un concierto para el cual en unas horas volaron las entradas. Con un álbum tan misterioso por su título -en algún momento Chris Martin ha hablado de una especie de grafitero misterioso, pero podría ser cualquier otra cosa- como criticado por su primer single 'Every teardrop is a waterfall' y su parecido como el 'Ritmo de la noche', como se conocía en España, la banda británica presentó un disco en el que algunas canciones ya van calando en el público, como 'Paradise', con una gran puesta en escena con el motivo de las mariposas y un estribillo que fue muy coreado por el público -puede que por machacón, no lo niego-.

Chris Martin y el guitarrista Jon Buckland, bañados en confeti, anoche en Las Ventas.
(Foto: Alfredo Arias. RollingStone)

El resto del álbum fue incluído entre otras canciones más reconocidas, las más esperadas por el público, que en el arranque fueron 'Yellow' o 'In my place', y un poco más tarde 'Viva la vida', sin duda el momento más esperado, con coro futbolístico del público incluido.

Arrancaron fuertes, especialmente desde el punto de vista del colorido, ya que al sonido de 'Hurts like Heaven' las pulseras que habían sido repartidas al público comenzaron a lucir, convirtiendo la plaza de toros en una macrodiscoteca setentera multicolor. Eso, y el uso de la pirotecnia para el cierre con 'Every teardrop is a waterfall' -que ya nos hubiera gustado también con 'Viva la vida'- fueron lo más destacado de un montaje plagado de detalles de este estilo (confetti, globos, balones de playa).

Otros momentos simpáticos llegaron de la mano de Chris Martin, que no dejó de pasearse por delante y por detrás del escenario -por suerte, el líder de la banda conocía que unos 2.000 espectadores tenían una maravillosa entrada por detrás del escenario cubierto con una lona semitransparente, y se acercó más de una vez y más de dos a cantar para ellos-, se marcó un grafitti en una de las pantallas colocadas a la derecha del escenario y ofreció el momento emotivo de la noche: aprovechó un momento entre canciones cuando estaba subido al piano para marcarse el inicio del Rehab de Amy Winehouse, seguido inmediatamente por todo el público madrileño.

Coldplay durante su concierto de esta noche en Madrid. (EFE, publicado en El mundo.es)

Si todo lo anterior permitiría hablar de un concierto genial, con las dificultades que conlleva presentar un nuevo trabajo, con la presión que implica la realización para medio mundo en vídeo y con todos los ingredientes de un concierto de Coldplay (de la presentación de Mario Vaquerizo y el vídeo filosófico de 10 minutos no hablo, porque no me dio tiempo a llegar), hubo algo que impidió el broche de oro: la escasa duración que ofreció la banda británica a los 15.000 que estuvieron presentes en el coso taurino. Todos imaginábamos que el "Vamos a hacer una canción más" que Martin espetó antes de descargar -fuegos artificiales incluídos- 'Every teardrop is a waterfall' sería la típica bravata del concierto para dar sucesión a unos cuantos bises.

Todo lo contrario. Coldplay terminó con su particular 'Ritmo de la noche', y ahí lo dejó. Tuvieron que ser los técnicos, al ponerse en marcha para desmontar el escenario, los que nos hicieran advertir que el show había concluido. A los 15.000 que estábamos en Las Ventas no nos pusieron los títulos de crédito que tenían los seguidores que miraban por YouTube. Incierto final para un concierto que podría haber sido redondo.





[Las fotografías no son propias debido a que la organización no dejó pasar cámaras. Ya me hubiera gustado hacerlas y colgarlas por aquí. Mil disculpas]



Hasta la vista, ciberespacio.

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