jueves, 13 de octubre de 2011

Comunicar sobre la desigualdad, una cuestión de volver al periodismo

La Semana de Movilización contra la Pobreza de la campaña Pobreza Cero, con la organización de la Coordinadora de ONGD permitió unir a periodistas como Ramón Lobo (El País),  Rosa María Calaf (ex-RTVE), Bru Rovira (ex-La Vanguardia) y Rosa María Artal (ex-RTVE) en una mesa redonda celebrada en CaixaFórum Madrid para examinar la comunicación periodística respecto a situaciones de desigualdad. Desde el 'streaming' en la Red, se pudieron sacar algunas conclusiones, como la de la importancia de volver a "las fuentes" del periodismo para implicar a la sociedad en la consciencia de las desigualdades.

La mesa redonda, moderada por Yolanda Polo -responsable de prensa de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España- partió de la base de entender la comunicación como "un proceso de cambio", dejando a un lado lo tradicional y entendiendo el papel del periodismo como un agente que tiene "mucho que aportar a la hora de promover cambios".
Captura de pantalla de la señal en 'streaming' de la mesa redonda
En las intervenciones iniciales predominó el enfoque periodístico más que el de comunicación para el desarrollo, comenzando por lamentar una crisis de la profesión que ha derivado en "declaraciones prefabricadas" de las que los profesionales son partícipes, se lamentaba Ramón Lobo, periodista de la sección Internacional de El País en la que edita Aguas Internacionales , además de su blog personal. "Estamos bastante despistados, hemos perdido las historias, que han desaparecido de los medios de comunicación", aseguró Lobo, que se lamentó de la pérdida de los reportajes profundos en televisión y de la falta de informaciones sobre el terreno. "¿Cómo me voy a ir a contar historias de Sierra Leona si nadie me va a pagar el viaje?", añadió.

Rosa María Calaf, que formó durante muchos años parte del grupo de corresponsales de Televisión Española en Asia y Europa, ahondó más en el ámbito de la comunicación de la pobreza, que se plantea desde los medios en ocasiones como algo ineludible, "que está en el orden natural de las cosas", dijo. "Por qué no miramos más atras y vemos cómo vivía esta gente antes del tsunami, ya vivían en la pobreza", argumentó Calaf, que criticó a las empresas periodísticas que han perdido el interés en hacer "excelencia periodística" y en "servir al ciudadano". "No ofrecemos conocimiento a la sociedad" denunció, para llamar a los profesionales a un debate "entre descansar y ser libre".

Para Bru Rovira, reportero que abandonó La Vanguardia en 2009,  la situación de malestar en el periodismo es algo cada vez más habitual en la profesión. "Cada vez sabemos más cómo es el mundo y cada vez tenemos más impotencia", aseguró, para después citar las situaciones de Libia y Somalia como muestras de la espectacularización de la información y la falta de un periodismo que relacione las causas de los conflictos. Para Rovira, en Somalia, "hay que relacionarlo todo, este niño con el comercio internacional, la piratería, los precios agrícolas, los mercados financieros, las armas..." para configurar un relato que nos lleve a "cambiar las cosas". Asimismo, también responsabilizó a la sociedad de la existencia de un periodismo con "carencia de contenidos" y trajo a colación la viñeta del día dibujada por El Roto en la que introduce el debate de la información consumida de forma "compulsiva" lo que "aleja de la acción".

La viñeta de El Roto en El País del 13 de octubre de 2011 (El País)

La espectacularización de la información también fue la piedra de toque de Rosa María Artal, ex profesional de Televisión Española, que dirigió -entre otros- el equipo de Informe Semanal y también mantiene una gran actividad en su blog y en redes sociales. La sociedad está escarmentada, ya no importa cuán impactantes sean las noticias, se aburre y "cada día pide más, un nuevo espectáculo". "La pobreza no ofrece ése espectáculo, ese es el problema", añadió, para lo que el periodismo tiene que intentar volver a sus raices y no confundir en el tratamiento de la pobreza "la caridad con la justicia".

Durante el diálogo surgieron la educación y la formación como parte del trabajo periodístico, que haga de la pobreza "un atentado a un derecho humano", como pidió Rosa María Calaf, que insistió en la importancia de la educación para "formar ciudadanos, personas con sentido crítico". "El gran mal de esta sociedad es que no nos hacemos preguntas"añadió Calaf, que llamó a evitar un "mundo de obedientes", tal y como definió Ramón Lobo a la sociedad actual.

Aunque la sociedad ya cuenta con modelos de reacción, como el Movimiento 15-M, que permite saber que "la gente está hablando", como destacó Rosa María Artal, pese a que la cobertura periodística de las movilizaciones han tenido un tratamiento "de desastre" en su opinión. Sin embargo,  "las personas que están informadas lo están mucho más que antes", reconoció Artal,

La crítica a la política institucional, que trajo a colación Ramón Lobo pero que fue compartida por el resto de los ponentes, llevó también a la reflexión en cuanto al modelo de sociedad, ya que, como reclamó Rovira, tanto políticos como periodistas son "reflejo de la sociedad en la que viven".

Y de la política a las redacciones, en las que según Rosa María Calaf el periodista ha perdido peso y el espectador se ha empobrecido a costa de los controles informativos del tiempo en pantalla. Sin embargo, la intervención de Merche Negro, de la plataforma audiovisual ciudadana Vúdeo, puso el relieve sobre la importancia de la exigencia social de información. "Ya está bien de echar la culpa a los medios de comunicación ¿Y los ciudadanos?", inquiró Negro, que reivindicó la calidad de medios como Periodismo Humano. Desde esa óptica, el debate retomó la pérdida de credibilidad de las cabeceras periodísticas y la creciente importancia del periodista como sujeto de esta confianza, en lo que coincidieron Bru Rovira y Ramón Lobo.

La respuesta a la pérdida de credibilidad fue la vuelta a los valores del oficio de contar información: el "servicio al ciudadano" y la obligación de no caer en el sectarismo, para Rosa María Calaf; el trabajo que lleva al prestigio, para Artal; la implicación con las historias, desde la óptica de Bru Rovira o la búsqueda de otros puntos de vista, según Lobo. "Debemos ser capaces de infiltrarnos para dar otra visión, no la oficial", aseguró el periodista de El País.

La educación y la búsqueda de respuestas en el colectivo, en los valores sociales, fueron la clave de una mirada desde el mundo del periodismo a la comunicación sobre la desigualdad, en la que los ponentes demostraron que el cambio de una sociedad implica -y necesita- del cambio de muchos factores, tanto periodísticos y comunicativos como políticos y de formación en una sociedad más preocupada por lo que pasa a su alrededor y mejor habilitada hoy para acercarse a otras realidades.





Hasta la vista, ciberespacio

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