jueves, 10 de noviembre de 2011

Los cinco grupos parlamentarios protagonizan un debate de guante blanco






Representantes del Partido Socialista, Partido Popular, Partido Nacionalista Vasco, Convergéncia i Unió, y del grupo Esquerra-Izquierda Unida-Iniciativa protagonizaron en la Primera de Televisión Española un debate a cinco en el que las buenas maneras y la cordialidad sustituyeron al debate en sí mismo, con pocas intervenciones cruzadas pero con una mayor profundidad y variedad en temas. Bloque Nacionalista Galego, Coalición Canaria y Unión Progreso y Democracia intervinieron al final de cada bloque con un pequeño espacio grabado con antelación.
La mesa de debate. Captura de pantalla de RTVE.es
En un debate con muy buenos gestos, en el que muchos de los contendientes se permitieron dirigirse unos a otros por su nombre de pila, la sensación que quedó es que la falta de intercambio de pareceres por parte de los políticos cortó una puesta en escena que hubiera permitido una conversación más profunda. Prueba de ello fueron las variadas intervenciones de la moderadora, la periodista María Casado, para reclamar intervenciones más cortas y reclamar a los miembros de la mesa que se respondieran e incluso se interrumpieran.

Ramón Jáuregui (PSOE).
Captura de pantalla de RTVE.es
Ramón Jáuregui (PSOE) y Alberto Ruiz-Gallardón concentraban la mayor expectación y mostraron una cara mucho más inclusiva y dialogante que sus jefes de filas en el debate a dos bandas del lunes. Si bien Josu Ercoreka (PNV) alternó intervenciones con carácter puramente nacional con las reivindicaciones nacionalistas, Pere Macías (CiU) no salió de los intereses catalanes, mientras que Gaspar Llamazares (IU-ERC-ICV) repartió críticas en el ámbito económico a todos los partidos.

Alberto Ruiz-Gallardón (PP).
Captura de pantalla de RTVE.es
El bloque económico tuvo mucho de repetido respecto al anterior debate en las intervenciones de Rubalcaba y Rajoy, con la diferencia de que Jáuregui incluyó matices más relacionados con Europa -una cierta confianza en un cambio en la política monetaria del BCE- mientras que Gallardón introdujo un debate sobre el progreso del primer gobierno de Aznar en 1996 en el que entraron todos los otros contendientes. Macías, muy en clave autonómica, reclamó el corredor ferroviario mediterráneo, y Josu Ercoreka introdujo matices muy relevantes, como el relativo a la investigación y al I+D+i.

Las políticas sociales, tratadas en el segundo apartado del debate,  mostraron una defensa clara de la nueva edad de cálculo de las pensiones y de la reforma por parte de Jáuregui, mientras que Llamazares denunció la devaluación del Estado de Bienestar a un "Estado del Medioestar". En sus intervenciones, Gallardón asumió como suyo el discurso de "educación, sanidad y pensiones" de Rajoy, además de que recordó que en Madrid el paro es mucho menor proporcionalmente al del conjunto del país.
Plano aéreo del plató. Captura de pantalla de RTVE.es
Varios de los debatientes coincidieron -lo cual no deja de provocar cierta sonrisa- en la importancia de un Pacto de Estado por la Sanidad, puesto sobre la mesa por el convergente Macías, e incluso por la Educación.

Pere Macías (CiU).
Captura de pantalla de RTVE.es
En cuanto al último bloque, denominado con el no muy afortunado nombre de 'Democracia y otras políticas' -como si la democracia se pudiera incluir en un apartado residual de 'otras políticas'- se convirtió en un cajón de sastre en el que cada partido dio el mensaje que quiso dar e incluso Ruiz-Gallardón prefirió no responder a las alocuciones del resto de los portavoces para disfrutar de un último turno con el tiempo restante al final del bloque.

Gaspar Llamazares (IU-ERC-ICV).
Captura de pantalla de RTVE.es
"Los ciudadanos piensan que somos más intermediarios de los mercados que interlocutores suyos", dijo Llamazares, que fue el agente dinamizador, en ocasiones con poca fortuna, sacando a la luz el problema de la corrupción política, además de la necesidad de instancias de democracia directa para la ciudadanía, acontecimiento que aprovechó Ercoreka para poner sobre la mesa que el Plan Ibarretxe y su propuesta de referéndum autonomista. Por su parte, Macías dedicó una intervención a preguntar a Ramón Jáuregui por un vídeo electoral del PSC que el todavía ministro de la Presidencia reconoció no haber visto.

Josu Ercoreka (PNV).
Captura de pantalla de RTVE.es
Con pocas asunciones de culpa ni propósitos de enmienda respecto a la necesidad de democracia directa reclamada por el Movimiento 15-M concluyó un debate en el que los políticos podrían haber hecho más por facilitar el diálogo en un modelo que, pese a lo difícil de un debate a cinco voces, fue solvente y ofreció un buen espectáculo político de confrontación de ideas. 

Las intervenciones de las otras tres fuerzas políticas estuvieron volcadas en las sensibilidades autonomistas (BNG y CC) y en la crítica por parte de UPyD del bipartidismo y del sistema autonómico -con extrema acidez, como con la consideración de los "17 chiringuitos" realizada por Rosa Díez-.

Sin embargo, desde una perspectiva personal, fue un debate obviamente más rico -quizás también más aburrido- y posiblemente más centrado en la lucha de ideas que en el despliegue de personalidades basado en el cuerpo a cuerpo que lucieron Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba. Y, si se me permite una pequeña malicia, ninguno de los intervinientes en este debate leyó tanto como lo hicieron los dos aspirantes de los partidos mayoritarios el pasado lunes.




Hasta la vista, ciberespacio.

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