domingo, 22 de enero de 2012

Ciudad Oculta

Raras veces un recién llegado a una nueva ciudad tiene la oportunidad de encontrarse con la cruda realidad de los que más sufren en ella. Ciudad Oculta es una de las conocidas como 'villas miseria', barriadas en las que las personas que menos recursos tienen establecen viviendas provisionales que acaban convirtiéndose en perpetuas. Con la excusa del rodaje de la película 'Elefante Blanco', del cineasta argentino Carlos Trapero, y protagonizada por su compatriota Ricardo Darín, el que suscribe pudo comprobar en carne propia cómo es la vida en uno de estos lugares de marginación que existen en el conurbano bonaerense.

Fotos: Miguel A. Moreno (móvil)
La llaman "la Oculta" porque precisamente fue tapiada por la dictadura militar de Videla para evitar que fuera vista por los turistas extranjeros que llegaban a Buenos Aires con motivo del Mundial de Fútbol Argentina 1978 (del que se puede leer una visión 'alternativa' en este enlace). Y realmente lo está, ya que el único acceso posible para entrar en ella es a través del enorme edificio que se puede ver en la fotografía: el 'Elefante Blanco'. Pero no mucha gente se atreve a entrar, de hecho, la policía no suele hacerlo.

martes, 17 de enero de 2012

Algunas constataciones bonaerenses

De carácter personal y ambiental:
  1. Los números de los portales están pensados para despistar. Es habitual vivir en varias centenas de una calle, pero no porque todas las calles sean inmensas -que algunas sí lo son, por cierto-, sino porque a cada cruce -cuadra le dicen acá, manzana adaptamos en España de los anglosajones- le incrementan una centena. De forma que es fácil llegar del número 200 al 800 de una calle en apenas cinco o diez minutos.
  2. Mi sangre es exquisita para todos los insectos. Tanto los mosquitos del hemisferio norte, que la degustaron durante más de veinte años puntualmente todos los veranos, como los del sur, que se están comenzando a dar un festín acá, acreditan los valores nutritivos de la sangre del que suscribe. Esperemos que no por mucho tiempo...

martes, 10 de enero de 2012

Buenos Aires sudoroso y sorpresivo

Abrimos este 2012 con una entrada desde la Argentina en la que quien suscribe ejercerá a partir de estos días calurosos de enero en el Cono Sur su actividad profesional. Buenos Aires nos recibió con altas temperaturas y una concentración de humedad impensable para un madrileño -que todavía no ha sido identificado como 'gashego' por los porteños-, pero en la que también pudimos llevarnos una gran sorpresa y, ¿quién sabe? quizás un feliz augurio.

La primera observación de cualquier europeo que llegue a Buenos Aires un enero no deja de ser palmaria: los porteños sudan. Y mucho, ya que la ubicación al nivel del mar, con el Río de la Plata, hace que la capital argentina sea un reino de humedad en los meses de verano. Esto provoca que la mayoría de los capitalinos traten de refrescarse en las provincias del interior, en las múltiples playas de la costa argentina -la más cercana a Buenos Aires, a unos terribles 300 kilómetros- o, los menos afortunados, en las piscinas, que aquí se denominan piletas.

Incluso en enero, un mes habitualmente desprovisto de noticias para los argentinos, debido a las vacaciones, en el que incluso los canales todo noticias dedican seguimiento en directo al rescate de un ahogado en una playa platense -y esto es absolutamente verídico, aviso-, la polarización periodística sigue siendo parte del paisaje. En este caso fue la operación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyo cáncer de tiroides finalmente se reveló como benigno tras la intervención, la que dio cancha a un nuevo rifirrafe entre medios como Clarín o La Nación, y los más oficialistas, incluyendo la portavocía del Gobierno estatal.