martes, 17 de enero de 2012

Algunas constataciones bonaerenses

De carácter personal y ambiental:
  1. Los números de los portales están pensados para despistar. Es habitual vivir en varias centenas de una calle, pero no porque todas las calles sean inmensas -que algunas sí lo son, por cierto-, sino porque a cada cruce -cuadra le dicen acá, manzana adaptamos en España de los anglosajones- le incrementan una centena. De forma que es fácil llegar del número 200 al 800 de una calle en apenas cinco o diez minutos.
  2. Mi sangre es exquisita para todos los insectos. Tanto los mosquitos del hemisferio norte, que la degustaron durante más de veinte años puntualmente todos los veranos, como los del sur, que se están comenzando a dar un festín acá, acreditan los valores nutritivos de la sangre del que suscribe. Esperemos que no por mucho tiempo...
  3. Buenos Aires está, como muchas ciudades europeas, infestada de palomas. Las 'ratas del aire' anidan en cualquier rincón o edificio susceptible de ofrecerles abrigo y calor. En esta semana escasa de experiencia bonaerense ya nos ha dado tiempo a sufrir las iras de alguna de ellas, así que imaginaos.
  4. Los colectivos -autobuses urbanos de Buenos Aires- son auténticas obras de arte. Nada de un color corporativo para todas las líneas, en Buenos Aires cada una tiene su color y su decoración personalizada. Lo próximo será haceros un paseo gráfico por los diseños de los colectivos, para que os hagáis una idea del despliegue creativo que te puedes encontrar.
  5. Los porteños tienen una rara costumbre, según la cual utilizan el teléfono móvil a modo 'walkie-talkie', con el manos libres, para hablar con la gente. De tal manera que, según caminas por la calle, es bastante habitual oír pitidos y voces estilo "alfa tango charlie, cambio y corto' -estoy exagerando- que despistan un poco hasta que te acostumbras.
  6. Buenos Aires está repleto de quioscos de prensa. Es una de las cosas que me encantan de esta ciudad, no como en Madrid que en según qué barrios es más fácil adquirir un ornitorrinco para cría en cautividad que un periódico del día. Y más si hay promoción dominguera.
  7. Los argentinos mantienen una maravillosa costumbre que en España perdimos: la del reciclaje de los cascos de vídrio de las botellas. Cuando compras -hablamos en hipótesis- una bebida refrescante milenaria con un ligero contenido en alcohol -pensemos, quizás, en una cerveza- con fines recreativos -digamos, para bebértela- te cobran un recargo que puedes percibir en forma de ticket-descuento cuando entregas la botella vacía -por si, digamos, quisieras comprar otra-.
  8. Por cierto, las litronas no han sido desterradas de los bares en este bendito país, sino que es muy habitual pedirte cervezas de a litro y compartirlas -hipotéticamente- con alguien en una mesa.
Como despedida y cierre una nota histórica. Os presento uno de los edificios principales de Buenos Aires: la Casa Rosada.

Casa Rosada desde el lateral de la Plaza de Mayo (Foto: Miguel Ángel Moreno, clic para agrandar)

La Casa Rosada -en su origen, la Casa de Correos y el Palacio de Gobierno, unidos por un arco e inaugurados finalmente en 1898- no debe este singular color de su fachada a los gustos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sino que se cuenta de él una curiosa tradición, según la cual bajo el gobierno del general Sarmiento fue pintada de este color para simbolizar la unión de los dos partidos en conflicto durante las guerras civiles de los primeros años del siglo XIX -cuyos colores eran el rojo y el blanco-. Sin embargo, hay quien contraría esta tesis y asegura que se trata de uno de los pigmentos más utilizados en la época, compuesto por cal y sangre bovina.

Frente a ella, por cierto, la estatua del general Belgrano, a quien se atribuye el diseño de la bandera argentina.

Sea como fuere, se trata de uno de los iconos más reconocibles de Buenos Aires, junto con, quizás, la Avenida 9 de julio y el Obelisco, Maradona, Boca y River, el tango, Mafalda, etc. Vamos, que iconos hay para aburrir. Los iremos enseñando por acá.






Hasta la vista, ciberespacio.

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