viernes, 24 de febrero de 2012

La catástrofe de Once, un día después

A las 8.30 de la mañana del miércoles 22 de febrero, Buenos Aires vivió el tercer peor accidente ferroviario de su historia cuando un tren del servicio regular de TBA (lo que corresponde al Cercanías en España) se abalanzó contra los parachoques de la vía al entrar con más velocidad de la debida en la estación de Once, una de las más populosas del corazón de la urbe porteña. Cincuenta muertos y más de 700 heridos fue el terrible saldo de una de las catástrofes en un país que acumula demasiados infortunios en sus trenes.

El accidente de Once, tristemente célebre en todo el mundo por las imágenes terribles de las personas atrapadas en los vagones, abiertos por el techo como única manera de rescatar a los supervivientes, no es una pequeña mancha en la historia ferroviaria reciente argentina, sino el tercero de los accidentes por víctimas mortales. No hace mucho -menos de seis meses- del accidente entre un colectivo y otro tren en el barrio de Flores, también de la línea Sarmiento por la que transcurría el tren siniestrado el miércoles.

Sin embargo, la necesidad de la reflexión en la ciudad -y en todo el país- sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias no debería empañar el maravilloso esfuerzo de los sanitarios de la ciudad, que en cuestión de horas retiraron con gran profesionalidad y rapidez, a cientos de heridos de diversa consideración. 


Ayer estuve en Once, y hoy he vuelto a estar. La vorágine del primer día, con personas colocadas -que no tiradas- en el suelo de la estación en función de su gravedad para ser después trasladadas, no te permitía casi actuar. La policía limitaba a la prensa -lógicamente- con cordones y era difícil pensar en realizar una entrevista, ya que solo podías elegir entre entorpecer a un sanitario o incordiar a un herido.

Hoy la sensación que he recabado es una mezcla de indignación por el estado de vías y trenes con un cierto estoicismo, en el que muchos argentinos aseguran que esto es culpa "de todos", con ese argumentar tan ligero que demuestran siempre que se les coloca un micrófono delante -y cuando no se les apunta con él también-.

El despertar de los periódicos fue de grandes titulares y grandes fotos, como era de esperar. Algunos ejemplos:


La Nación y Clarín, de línea contraria al gobierno, apuestan por recordar la reiteración en este tipo de accidentes en argentina, para apuntar a los concesionarios del ferrocarril de corta distancia TBA, un grupo empresarial familiar.


El económico Ámbito Financiero también destaca que las víctimas "pudieron evitarse", mientras que Página 12  define Once como una "estación horror".


Por su parte, Tiempo Argentino destacaba las dudas, mientras que La Prensa adjetivaba con un amplio "catastrófico".

A la prensa se adelantó durante toda la jornada de ayer los canales todo noticias, con una sucesión continua de conexiones con la estación, después con los hospitales y por último con las morgues o tanatorios. Sin embargo, a partir del mediodía la tensión informativa comenzó a decaer, y algunos canales comenzaron a volcarse en la preparatoria a los Premios Óscar del fin de semana. 

Y a una catástrofe le sigue otra catársis, en este caso del cine... Mientras tanto, los trenes siguen llenándose de ciudadanos que no tienen otra forma de llegar a sus trabajos desde casa. Que no se vuelva a repetir.



Hasta la vista, ciberespacio.

No hay comentarios: