lunes, 6 de febrero de 2012

Perderse en San Telmo

Después de casi un mes ya en Buenos Aires, comienza a ser una falta de respeto a la ciudad no mostrar algunos de sus rincones más interesantes y pintorescos. Merced a esa intención, queremos en esta entrada ofrecer un pequeño paseo por uno de los barrios históricos de la zona central de la capital porteña, el de San Telmo.

Barrio de pescadores que tenía como habitantes originales a los trabajadores del puerto durante el siglo XIX, San Telmo pasó de ser una barriada popular a ser considerada insalubre, para recuperar a finales del siglo XX un perfil bohemio debido a los muchos pintores y artistas que fueron a vivir al barrio. Hoy en día mantiene ese aspecto y cada domingo se infesta de turistas atraídos por el tango, los mercadillos y el ambiente festivo.

Música en directo en la calle Humberto I hacia Plaza Dorrego, el centro del barrio (Foto: Miguel A. Moreno)



San Telmo está formado por una multitud de casas bajas, muchas de ellas con un cierto valor arquitectónico -que parece todavía no estar muy valorado por los ciudadanos porteños, ni por las autoridades de la Ciudad, pero eso es otra historia- muy cercanas al centro neurálgico de la Plaza de Mayo, a la que se puede llegar por el mercadillo de la calle Defensa, y también a Puerto Madero, al que se llega tras cruzar el Paseo Colón.

Mapa de San Telmo, en la calle Defensa (Foto: mam)


Con una cierta semejanza al Rastro de Madrid, los puestos de San Telmo son una mezcla de artículos turísticos, mercadería hippie y artículos de anticuario. Entre los productos estrella están todos los que hagan referencia a los iconos del país, a saber entre el tango, Mafalda, el fútbol o la cerveza Quilmes, además de los artículos de cuero, uno de los elementos más apreciados de la artesanía argentina. También es habitual encontrarse con vendedores de empanadas -el fast food nacional- o de bebidas refrescantes.
Los duendes agarrados a la Quilmes, un ejemplo del hippysmo patrio argentino (Foto: mam)

Además de los puestos, quien esté deseoso de comprar algo más puede acecarse al Mercado de San Telmo, en el que el carácter de anticuario vendedor y comprador se acentúa aún más, y en el que también hay mercado tradicional de comida.

Exterior del Mercado de San Telmo, con una 'turista' (Foto: mam)
Tienda del mercado (Foto: mam)
Quilmes, icono nacional (Foto: mam)


Superando el capítulo de las compras y los puestos, el segundo -o primero, según se mire- gran atractivo de San Telmo es el tango. Es muy habitual encontrarse varios puestos de bailarines, dispuestos a mostrar sus dotes con mayor o menor acierto. También es fácil encontrarse algún mimo o alguna reencarnación de otro de los iconos nacionales que dejé sin repasar antes: el cantante y actor Carlos Gardel.
Mimo tanguero (Foto: mam)
Una 'reencarnación' de Gardel (Foto: mam)

No solo de tango se vive en San Telmo, también se pueden ver otros bailes, como la chacarera, mucho más animada que el tango aunque sin el 'tirón comercial' que tiene este último.

(Foto: mam)
(Foto: mam)

 A continuación, la misma pareja, ahora sí, ejecutando un tango:

(Foto: mam)
(Foto: mam)

  Y otros 'tangueros':

(Foto: mam)
(Foto: mam)

San Telmo en domingo da para esto y mucho más. Espero que las imágenes os hayan gustado.

Para ver las fotos en montaje en grande, podéis hacer 'clic' en ellas o verlas en esta presentación:





Hasta la vista, ciberespacio.


1 comentario:

Lydia Arahana Ramos García dijo...

Me he visto un par de "chacareras" por youtube, sigo prefiriendo el tango :-), un saludo para ti y para la turista de la foto!