lunes, 26 de marzo de 2012

"Memoria, verdad y justicia"

Argentina celebró el pasado sábado 24 su 'Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia', una jornada en la que se recuerda el golpe militar que en 1976 sumió al país en una dictadura en la que, hasta 1983, las 'desapariciones', las cárceles clandestinas y la violación de derechos fueron la moneda corriente en el llamado por los golpistas 'Proceso de Reorganización Nacional'. 

Durante esta jornada, el país hace un ejercicio de recuerdo con tres palabras: memoria, verdad y justicia, enumeradas en los actos políticos con cierta profusión, pero también presentes en lugares para el recuerdo como el Parque de la Memoria de Buenos Aires, un lugar relativamente reciente -inaugurado en 2007- en el que se puede reflexionar acerca de lo que ocurrió durante la dictadura en Argentina por medio de monumentos y expresiones artísticas.

Flores sobre los muros en los que están inscritas las víctimas (Foto: Miguel Ángel Moreno)


A las orillas del Río de la Plata, este lugar a escasos dos kilómetros de uno de los centros clandestinos de detención más temidos durante la dictadura -la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, ESMA, por la que pasaron unas 5.000 personas detenidas ilegalmente y confinadas en condiciones inhumanas, convertida hoy en el Espacio Memoria- es un espacio abierto, en el que se puede disfrutar de un momento de tranquilidad alrededor de un gran Monumento a las Víctimas y de otras manifestaciones artísticas colocadas allí tras un concurso público organizado por la ciudad.

"La nómina de este monumento comprende a las víctimas del terrorismo de estado, detenidos, desaparecidos y asesinados y a los que murieron por los mismos ideales de justicia y equidad" (Foto: mam)

El Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado consta de cuatro muros ubicados en zigzag hacia el Río de la Plata, aprovechando la ubicación del Parque -en la zona costera de Buenos Aires, conocida como la Costanera- y recordando que muchos de los 'desaparecidos' por los militares golpistas fueron asesinados y arrojados al Río de la Plata, hacia donde apuntan los muros de este monumento que contiene más de 9.000 nombres grabados, ordenados alfabética y cronológicamente, pero que guarda sitio para los 30.000 desaparecidos que se calcula que generó la dictadura, de los cuales todavía se siguen recibiendo denuncias.

Un niño observa el muro (Foto: mam)

Al observar los espacios destaca la juventud de muchos de los afectados, así como la imparable progresión del número de víctimas desde 1969 -antes incluso de la dictadura- hasta los años de 1976-1977 y el final del periodo dictatorial en 1983, y la presencia de muchas mujeres embarazadas, lo cual también está indicado en las placas. Algunas, quizá por ser el día que es, cuentan con flores engarzadas en los espacios.

Entre las obras artísticas, destaca 'Victoria', una obra del estadounidense William Tucker, una forma un tanto ambigua, que fue construida en hormigón desde un molde en el suelo, recordando aquellas cosas que estuvieron ocultas, bajo tierra, durante la dictadura, y emergieron a la luz durante el proceso de juicios y asunción de responsabilidades.
'Victoria' (Foto: mam)

El 'Monumento a la escapada', también obra de un estadounidense, Dennis Oppenheim, ofrece tres construcciones colocadas en posiciones inverosímiles, apiladas entre sí. Son cárceles. Están colocadas de formas tan extrañas para mostrar que no sirven para encerrar a nadie. No tienen piso, las puertas están abiertas y su techo es translúcido para permitir que ni tan siquiera la luz pueda ser oculta en ellas, de manera que no puedan hablar de secuestro, sino de liberación.
'Monumento a la escapada' (Foto: mam)

Estas esculturas sin título, realizadas a partir de unos vocetos del arquitecto argentino Roberto Aizenberg, reflejan el drama de tres personas 'desaparecidas' por la dictadura. Los volúmenes reflejan tres figuras: un hombre y dos mujeres, una de ellas embarazada. Se trataba de los tres hijos de la mujer de Aizenberg -la periodista Matilde Herrera-, tres víctimas que bien pueden representar a todos los afectados.
(Foto: mam)

'Pensar es un hecho revolucionario' obra de la argentina Maire Orensanz, muestra una máxima propia de los regímenes antidemocráticos que, hecha sólido y colocada en una de las praderas del parque, quizás resulta aún más impactante.
'Pensar es un hecho revolucionario' (Foto: mam)

Por último, dejamos aquí algunas imágenes de una de las obras más interesantes, descriptivas y también críticas de este espacio. Se trata de las 'Señales de la memoria' creadas por el colectivo Grupo de Arte Callejero, donde retratan distintos hechos que fueron ocurriendo en el antes, durante y después de la dictadura, comenzando por una visión continental de los distintos alzamientos militares durante los sesenta y setenta en Latinoamérica -y apuntando, por ende, a la Escuela de las Américas auspiciada por EE.UU. y a la Doctrina de Seguridad Nacional estadounidense como clave en estos movimientos-.

Señal que indica la distribución espacial de los golpes militares en Sudamérica durante los años 60 y 70 (Foto: mam)
Señal sobre los 'vuelos de la muerte' (Foto: mam)

De los 'Vuelos de la Muerte' y los atropellos varios a la vida, la dignidad y la libertad de las personas, a las medidas posteriores a la llegada de la democracia, con las que los miembros del colectivo son muy críticos, tanto en el ámbito político -respecto a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, sancionadas por el gobierno de Alfonsín, o los indultos ordenados por el ejecutivo de Menem- como económico, con las medidas posteriores de ajuste, con la sempiterna figura del FMI, planeando sobre la deuda argentina y sudamericana.
Señal alusiva al FMI y las medidas liberalizadoras forzadas en Argentina por este organismo (Foto: mam)

Una de las últimas señales explica el fenómeno de los 'escraches', en los que grupos organizaban movimientos para señalar, en la misma ciudad de Buenos Aires, donde vivían personas que habían formado parte del aparato represor de la dictadura, reivindicando su rechazo a los indultos y leyes de los gobiernos democráticos que les habían absuelto de los crímenes de la dictadura.

Señal sobre los 'escraches' (Foto: mam)

Alguna reflexión de salida

Desde el punto de vista de un español, ver un monumento como éste en el que el pueblo argentino rinde homenaje a aquellos que sufrieron y perdieron su vida durante la dictadura, realmente sobrecoge y plantea la duda sobre qué todavía quedará por hacer en España acerca de la memoria de las personas reprimidas de una u otra manera por la dictadura franquista. 

Por muchas diferencias que pueda haber -que las hay, obviamente- entre uno y otro régimen, la sensación de que en España no se ha realizado un reconocimiento de los crímenes de la dictadura -y de ambos bandos de la Guerra Civil Española, además- da una sensación de vergüenza y estupefacción. 

De una forma u otra, por muy parcial o instrumentalizada políticamente que pueda parecer la tríada 'memoria, verdad y justicia' acuñada por los políticos argentinos, al menos parece evidente que es una forma de memoria, un esfuerzo acerca del recuerdo. Algo de lo que todavía puede que tengamos que reflexionar en la otra orilla del Atlántico.







Hasta la vista, ciberespacio.

P.D. Sobre este monumento también publiqué una foto en Palabrografía. Se puede ver en este enlace.

1 comentario:

Luis dijo...

No había tenido tiempo de leerla hasta ahora, y francamente, me ha encantado. Espero que algún día en España, consigamos la suficiente perspectiva y altura de miras para poder recordar a todos los fallecidos, sustituyendo el odio por amor.