sábado, 2 de junio de 2012

"Banquemos a un irresponsable"

Una conocida compañía de servicios de Internet argentina ha popularizado para una reciente campaña de promociones el eslógan 'Banquemos a un irresponsable'. Aprovechando la polisemia, podríamos reflexionar sobre cómo en España hemos 'bancado' (aguantado, soportado) a más de un irresponsable en nuestros bancos y cajas de ahorro.

En un momento en el que las noticias que llegan desde España hablan de 'alarmas de intervención', de nuevas condiciones por parte de la Comisión Europea para alargar el plazo al Gobierno español para que cumpla el objetivo de déficit aunque sea a través de una serie de recetas de profundización del ajuste que afectan al incremento del IVA y al retraso de la edad de jubilación, entre otros asuntos; es imposible no pensar en esos 'irresponsables' que han dirigido las entidades bancarias que hoy están necesitando ayudas estatales, pero no sólo ellos, sino también aquellos que debieron haber supervisado y no lo hicieron.

¿Cuántos irresponsables han sido ya desenmascarados por esta crisis? Si nos remontamos un poco más atrás, tendríamos que pensar en los gestores de tantas cajas de ahorro en las que ha entrado dinero público: Caja Castilla-La Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo y, por último, Bankia, son los ejemplos más destacados. 

Puede que el más conocido sea Rodrigo Rato -que ha sido mentado aquí por la presidenta Cristina Fernández, que le recordaba nada amistosamente de su etapa en el FMI y ahora se sonríe porque el español "se ha fundido un banco"-, pero a Rato le antecedió Miguel Blesa, y son también sobradamente conocidos los casos de los ejecutivos y consejeros de Caja de Ahorros del Mediterráneo que se pretendían llevar compensaciones astronómicas e incluso algunos confesaban sin sonrojo que no tenían ni idea de lo que se requería de ellos en el funcionamiento del banco.

No se trata de un asunto de colores políticos, ya que los consejeros de las cajas eran de todo tipo y color político. Un ejemplo muy representativo es el Consejo de Administración de Caja Madrid, que se puede consultar aquí y que contaba con representantes del PP (Rodrigo Rato, José Manuel Fernández, Estanislao Rodríguez, Mercedes Rojo, Mercedes de la Merced, Jorge Pedroche, etc.), del PSOE (Virgilio Zapatero, José María de la Riva, Enedina Álvarez, Jorge Gómez...), IU (José Antonio Moral), UGT (José Ricardo Martínez), la CEOE -CEIM, en su sección madrileña- (Arturo Fernández, Javier López).

Todos ellos representan la perversión de un modelo, el de las cajas de ahorro, que por mucho que suene marciano fuera de España ha tenido una función muy importante en este país de apoyo con la obra social al ámbito cultural, universitario y social... Pero que a la vez ha servido a gobiernos autonómicos y municipales de vía de financianción rápida y sin preguntas. Y no solo a gobiernos, también a conocidísimos equipos de fútbol que utilizaron créditos de Bankia, por ejemplo, para pagar astronómicos fichajes -hasta el punto de que Bankia llegó a usar los nombres de futbolistas como Cristiano Ronaldo, cuyo fichaje fue realizado gracias a un préstamo de la entidad, para obtener financiación en Europa-.

¿Y quién permitió todo esto? Todos los dedos apuntan al organismo regulador, el Banco de España, dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que recientemente presentó su salida anticipada por un mes. En artículos como éste de ABC se le reconoce como un buen economista pero un mal conocedor del sistema financiero, y se acusa de que su designación fuera "política" en lugar de técnica.

Sin embargo, sería ingenuo descubrir hoy todo el pastel, sin preguntarnos por lo que ocurrió en el pasado. ¿Cuántos escándalos ligados a bancos y cajas hemos vivido en los últimos años? Este documental, titulado "Mis ahorros, su botín", elaborado por la Asociación de Usuarios de Cajas y Bancos (ADICAE) y miembros de la comisión audiovisual del 15-M revela un impresionante historial de escándalos y de irresponsables 'bancados' pese a su incapacidad para hacer bien su trabajo. Merece mucho la pena invertir una hora en verlo tranquilamente:








Hasta la vista, ciberespacio.


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