jueves, 4 de octubre de 2012

"No estamos preparados para la derrota"

La semana pasada, el New York Times presentaba un duro reportaje sobre las consecuencias de la crisis económica para muchas personas y familias, acompañada de una galería de imágenes, ambas muy criticadas por la imagen tan dura que se daba sobre España. Hoy, en una conversación con periodistas en Buenos Aires, Toni Nadal -tío y entrenador del tenista Rafa Nadal- comentaba que los deportistas, y cualquier persona en general, no suelen estar "preparados para la derrota". ¿Será por esto que nos sentimos agraviados como país por el artículo del New York Times?

En realidad no es el único ni el primer reportaje que se hace sobre los efectos de la crisis en España: personas que recurren a las pensiones de sus mayores para sobrevivir, familias que buscan en los descartes de los supermercados, incrementos de la afluencia a servicios sociales como el de Cáritas... Se trata de un paisaje habitual, que no es general de todos los españoles ni mucho menos, pero que ha crecido de una forma relevante. Y por esto, es relevante para un periodista, especialmente si es un corresponsal extranjero.

Explicaba muy bien hace unos días en El País Javier Valenzuela que pensar que en el NYT "nos miran mal" es algo que no tiene mucho sentido, entendiendo que un periódico no trata de reflejar en cada artículo la realidad completa de un país, sino aquellos acontecimientos significativos que van surgiendo y que son relevantes para entender los cambios en ese lugar. Partiendo del hecho de que, obviamente, es un tanto difícil -y algo muy pretencioso- pretender que un reportaje sea una síntesis completa de un país.

Siguiendo su planteamiento, sostener que todos los lectores del periódico neoyorquino, a raíz de este reportaje, creen que en España el conjunto de la población está en unas condiciones tan difíciles es un pensamiento tan básico como ampliar cualquier otro tipo de conducta que se pueda observar en Estados Unidos fuera de lo común -y se me ocurren varios ejemplos muy dolorosos que no voy a mencionar- es ampliable al resto de la sociedad.

De alguna forma, todos los que escribimos desde un país hacia afuera, ejercemos algún grado de simplificación, aunque solo sea operativo, ya que no siempre se pueden contar todos los detalles de cada asunto, ni se deben si queremos que el lector no abandone el texto. Pero eso no quiere decir que estemos en cada momento haciendo una tesis sobre el estado general de un país, ni tampoco que parezca que retratamos el lugar en el que nos encontramos "por encima del hombro". Y aún así, si pensamos que en el periódico estadounidense nos están mirando de esa forma ¿Qué creemos que pensarán muchos países africanos de cómo han sido retratados durante años? ¿Qué creemos que piensan en Grecia?

Hoy, pura coincidencia, estuve hablando con Toni Nadal por temas del trabajo -él se encontraba dando unas charlas técnicas en Buenos Aires-. Durante una charla con varios periodistas, en la que le preguntaron por la preparación psicológica, comentaba: "Vivimos en una sociedad en  la que todo nos tiene que salir bien. No estamos preparados para la derrota", en referencia a la lesión de Rafa Nadal, al que creíamos todopoderoso número 1 del tenis mundial, y que ahora no se encuentra entre los tres mejores -es el cuarto, ojo-.

Para el preparador, la ventaja de su pupilo era ésta, que estaba preparado para ser derrotado, para levantarse desde eso. Desde pequeño le habían entrenado para no tirar la raqueta al suelo cuando un golpe no salía como había esperado -asegura Toni Nadal que no le ha visto romper una raqueta en su vida-. Y se me ocurría que puede ser lo que nos falte a los españoles: prepararnos para la derrota, y lo que es más importante, prepararnos para levantarnos después.

Está claro que no se le pueden dar lecciones de moralina barata a quienes están quedándose sin prestación de desempleo, quienes se ven al punto del desalojo o desalojados, o quienes ven que esa sanidad y educación públicas que estaban consolidadas ahora se ponen en tela de juicio. Pero sí se puede reflexionar sobre que las imágenes del New York Times, tan duras en este momento, bien pueden ser otras cuando cambie el viento, y que se puede soplar a favor de cambio.

Por esto, me parece muy interesante la iniciativa del Ideal de Granada, en la que pide imágenes a la atención del New York Times, imágenes distintas a las de la crisis que muestra el periódico neoyorquino en lo que según dicen, no quiere ser "un correctivo, sino una muestra ilusionante".

"Queremos grandes fotografías con gente emprendedora, solidaria, emocionada y emocionante. Imágenes poderosas y enfocadas en contar que hay otra verdad más allá de la que muestra el reportaje del The New York Times", dicen. Y me parece que tienen algo de razón.

Porque, aunque sea con imágenes, se trata de una manera de valorarse, y volver a levantarse. Y cuando estemos en pie, bien valdría recuperar el artículo del NYT y conservar todas las fotos para tener claro hacia dónde no hay que caminar... Que se lo anoten algunos políticos.








Hasta la vista, ciberespacio.




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