martes, 27 de noviembre de 2012

Viaje por la Patagonia (I): Entre Ballenas

Comienzo esta serie de entradas sobre mi viaje de hace unas semanas por la Patagonia argentina, con partida en la costa atlántica para visitar una de las zonas más impresionantes del continente en cuanto a variedad biológica se refiere: Península Valdés. Desde la ciudad de Puerto Madryn clavamos una pica para acercarnos al lugar preferido de la ballena franca austral de esta parte del planeta para aparearse y criar a los ballenatos. Experiencia inolvidable.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Ballena franca austral emerge en las costas de Chubut (Foto: Miguel Ángel Moreno)

La ballena franca austral pasa por estas aguas, situadas a algo más de 1.000 kilómetros al sur de Buenos Aires, entre el invierno y la primavera, que en esta parte del mundo corresponden a los meses que van de julio hasta noviembre. Su principal objetivo es la reproducción y la cría de los ballenatos, aprovechando el espacio de mar calmada que las aloja a los dos lados de la Península Valdés, los golfos Nuevo y San José.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Plano general de la playa de "El Doradillo" (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Estas fotografías, sin embargo, no corresponden a la zona habitual de avistamiento, que es la más pegada a la costa de Puerto Pirámide, ya que en los días que estuve por allí el viento no permitió a las embarcaciones hacer el habitual paseo 'entre ballenas' tan espectacular. Pese a todo, en la fotografía anterior se puede ver la pequeña distancia que había entre la costa y las ballenas en la playa de El Doradillo, perteneciente al golfo Nuevo, donde pudimos hacer los avistamientos.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Ballena y tradicional 'géiser' de agua al respirar (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Hasta doce ejemplares pudimos contar, ver y escuchar, no solo por su inconfundible 'géiser' de agua con la respiración, sino también por algunos sonidos entre madres y crías.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Ballena panza arriba (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Al ser animales jóvenes, es fácil verlos juguetear entre ellos, dándose vuelta, como éste que se puede ver en la foto superior.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Morro de ballena y gaviota (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Las gaviotas cocineras, como se conoce esta especie también autóctona de la zona suelen ser compañeras habituales de las ballenas, a veces pareciéndole al turista parte del juego de estos grandes cetáceos, pero en ocasiones también haciendo daño real a estos grandes animales, ya que algunos individuos de gaviota han desarrollado en los últimos años la costumbre de penetrar la piel de las ballenas en busca de la grasa de su capa superior, causándoles heridas, como se puede ver en la foto inferior. 
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Gaviota pica a ballena para alimentarse con su grasa (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Este tipo de prácticas por parte de las ballenas, ya han dado lugar a bastante polémica en cuanto a las medidas para erradicar este comportamiento (entre las que están sobre la mesa ensayos con disparos a las gaviotas), aunque no nublan el formidable espectáculo que cada año la creciente población de ballena franca austral -hace un siglo, casi extinguida- ofrece a los habitantes de la Patagonia argentina y al turista que quiera acercarse a visitarla.
Patagonia: Ballenas en Puerto Madryn
Ballena franca austral (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Sin embargo, no son ballenas todo lo que reluce en Península Valdés: elefantes marinos, leones, pingüinos, cormoranes y otras tantas especies más convierten a la zona en un paraíso para el visitante. Habrá próximas entregas, palabra.







Hasta la vista, ciberespacio.

1 comentario:

Juan José Monge dijo...

Qué pasada Miguel!! Espero que vaya todo bien!! Un abrazo fuerte!!