lunes, 3 de diciembre de 2012

Viaje Patagonia (II): El harén del elefante

En una zona de la costa atlántica patagónica llamada Isla Escondida se pueden encontrar algunos meses del año grupos de elefantes marinos en libertad, en un espacio todavía desconocido para el turismo de masas pero sí para algunos guías expertos. Agrupados en 'harenes', en los que el macho que gana la batalla se convierte en referente de un grupo de hembras y crías, los paquidermos del mar pasan su periodo de reproducción y cría reposando en la playa.
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Dos elefantes marinos en un momento 'íntimo' (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Resulta impresionante ver lo grandes que son, lo torpes que resultan en tierra, pero lo rápido que pueden llegar a avanzar, especialmente si un macho 'periférico', que es así como se llaman aquellos que no alcanzan a formar su propio harén, se acerca a alguna hembra en disposición de tener un momento íntimo. En ese caso, el macho 'alfa' sale de dónde esté y a gran velocidad se abalanza contra la hembra en cuestión
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
El macho 'alfa' del harén avanzando para expulsar a otro macho  (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Se les denomina elefantes marinos por la inconfundible 'trompa' que lucen los machos, como el de la fotografía superior, pero lo cierto es que ni hembras ni crías presentan esa inconfundible probóscide que les asemeja a los grandes paquidermos, a continuación, os presento a una hembra, de un pelaje mucho más claro, otra junto a una cría, y una cría separada, muy fácil de confundir con un león marino normal.
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Hembra de elefante marino (Foto: Miguel Ángel Moreno)
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Hembra con cría (Foto: Miguel Ángel Moreno)
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Cría de elefante (Foto: Miguel Ángel Moreno)

La cría estaba pidiendo claramente que la adoptásemos, y era la única que miraba fíjamente a los turistas, convertidos en fotógrafos intensivos en ese lugar privilegiado en el que estos grandes animales se dejaban retratar si advertir casi nuestra presencia. Para hacerse una idea de la distancia a la que estábamos, otra foto, esta del maravilloso guía que nos acompañó en el paseo (¡gracias, Luis!).
Ésta es la distancia a la que estábamos de los elefantes (Foto: Luis Fuentes. Arrieros Patagónicos)

¿Y cómo es que podíamos estar a esa distancia? Porque contábamos con un aliado fundamental: el viento de cara. Si bien la vista del elefante marino en tierra no es espectacular, su olfato si puede permitirle detectar a un hombre, por mucho que él permanezca agachado y sin hacer movimientos bruscos para no asustarlo. Sin embargo, si uno se acerca con el viento hacia sí, el elefante marino no lo ve, y siempre y cuando no haga movimientos bruscos y guarde la distancia, puede quedarse observándolo tranquilamente.
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Cría mamando de una hembra (Foto: Miguel Ángel Moreno)

De esta manera, pudimos ver a esta hembra amamantando a una cría -curioso, las crías no chupan sino que beben la leche que las madres eyectan, como si de una bota de vino se tratara-, o también pudimos observar, no sin una pizca de miedo, una escena de un macho 'alfa' persiguiendo a otro macho 'periférico' que se acercaba a una de las hembras del harén, y la cópula posterior, de la que omito las imágenes más escabrosas y dejo las más estéticas.
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Macho y hembra en otro momento 'íntimo' (Foto: Miguel Ángel Moreno)
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Panorámica con momento de cópula (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Todo esto en el incomparable marco de esta playa cercana a la Isla Escondida, un recodo de tierra que toma su nombre por ser bastante difícil de acceder tanto por agua como por tierra, si uno no conoce el terreno. Termino dejando una panorámica de la playa en la compartimos la mañana con los elefantes marinos.
Patagonia: Elefantes Marinos en Isla Escondida
Panorámica. Pinchar para ver en grande en Flickr (Foto: Miguel Ángel Moreno)

Habrá próximas entregas, palabra.






Hasta la vista, ciberespacio.

1 comentario:

CANDIDO dijo...

QUE MARAVILLA DE FOTOS. MERECES UN PREMIO.

CANDIDO